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                <text>&lt;p&gt;&lt;em&gt;Relato en primera persona de un acto poético nocturno en la Ciudad Abierta de Ritoque para fijar la orientación y ubicación precisa de la capilla. José Vial describe la caminata ritual hacia la meseta cargando tablas con antorchas, la lectura junto al fuego de versos de la Guerra Santa de Godofredo Iommi, y el desplazamiento de antorchas en la oscuridad —dirigido por Balcells— que traza en altura una geometría de orientación. Al concluir, cada participante recibe un encargo arquitectónico.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/acto-poetico/0001_IMG_6224.jpg" class="glightbox"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/acto-poetico/0001_IMG_6224.jpg" style="width:430px;display:block;line-height:0;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="display:block;font-size:12px;color:#999999;margin-top:4px;"&gt;Pag. 1&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Se sale aproximadamente a las 9 de la noche desde el Igloo, Ana Paz no ha llegado Ossandón tampoco. Balcells guiará el acto que está destinado a fijar la orientación de la capilla y su ubicación precisa.&lt;br&gt;Yo participaré en el acto en todo lo que no implique una decisión directa de orientación. Para mí, el acto no es uno solo. Es de varios. Y este es uno.&lt;br&gt;Ellos han preparado todo bajo la dirección de Balcells.&lt;br&gt;Nos dividimos en dos grupos al salir.&lt;br&gt;Chadwick y Sánchez van en auto hasta el pie del borde de la meseta&lt;br&gt;con materiales.&lt;br&gt;Balcells, Prieto, Varela y yo vamos a pie desde el igloo.&lt;br&gt;Hay nublado cerrado pero iluminado desde encima de las nubes.  Tal vez hay luna y se produce una luz nocturna difusa que permite ver lo lejano, pero obscurece lo cercano. Varela lleva una linterna. Hay una temperatura suave y sin viento.&lt;br&gt;Nosotros cargamos más tablas de 4 m. de largo con una antorcha en la punta, que se encenderán durante el acto arriba.&lt;br&gt;Vamos avanzando en silencio en&lt;br&gt;Me extraña que el acto no comience en el momento mismo de salir. Al tomar las tablas y ponernos a andar, para mí, la ruptura con lo doméstico se ha producido. Debiera haber otro estado. De hecho, eso se produce - al menos para mí - porque las tablas, como en Santa Clara, de cierta manera nos revisten, Vamos avanzando en silencio en esa penumbra nocturna. Es la noche total. No hay estrellas: eso quiere decir para la iglesia, que la forma se afirmará sobre sí misma y en algo de la noche, que descarta las referencias astronómicas, como todos pensamos alguna vez.&lt;br&gt;Ascendemos, después de llegar al pie del cerro, por el borde que servirá de lugar al proyecto de acceso de Antequera. La quebrada lateral se ve más profunda en la noche, se ve ancha y profunda. Tal vez el día disimula con sus accidentes y objetos, la verdadera dimensión, la de los números. Pero a lo mejor, un edificio ahí, donde levantará Chadwick su hospedería, haya de todo eso nuevamente algo pequeño y próximo. Tal vez un suburbio: cuando todo esté edificado, la noche le dará aire de suburbio a los alrededores. Más bien que suburbio, un alrededor. Ahora no hay alrededor. Estamos ahora en medio de la naturaleza transformada por la obscuridad y simplemente atravesamos. Cuando llegamos arriba, Prieto se ha adelantado. Alguien llama desde el auto, que se ha detenido abajo en otro punto. Me chocan las voces.  ¿Por qué? Tal vez porque rompen un rito de descubrimiento y nos colocan en cambio en la simple situación de cubrir un tramo de camino. Lucho por permanecer ajeno a eso y sigo. Prieto vuelve y baja a ayudar. Sigue conmigo Balcells, que va adelante. Entramos al bosque. Es el equivalente a una sombra nocturna. Pero hay una visión perfecta, una luz delicadísima y los pasos no resuenan. El piso está acolchado tal vez por hojas de pinos. El ágora se reconoce, pero parece perderse su término. Pienso que aún no es un lugar. Es un pre-lugar. Hace falta evidente el gran panel blanco de Alberto.&lt;br&gt;Hay un momento en que ascendemos, por el borde del ágora. Yo voy en una procesión ritual en que somos dos. Ahí se hace presente la meseta, inmensa, negra. Tal vez el ojo se adapta a la luz tenue del cié lo, que textualmente no tiene límites, aunque se hace presente. Por eso, puede ser que el suelo se ponga negro. Nuevamente constato lo da la quebrada: la Inclinación de la meseta aparece nítida, evidente como un horizonte nuevo: pueden verse y comprenderse como si se sacaran cuentas, el 6% de pendiente (que no sé si sea 6%). El cerco ha desaparecido: no se ve.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/acto-poetico/0002_IMG_6225.jpg" class="glightbox"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/acto-poetico/0002_IMG_6225.jpg" style="width:430px;display:block;line-height:0;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="display:block;font-size:12px;color:#999999;margin-top:4px;"&gt;Pag. 2&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;La abstracción ha pasado al plano naturalista.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Llevo el libro de la Guerra Santa. Pienso en las ventanas en la noche. En el campo, se acostumbra a dejar encendida una pequeña lampara de aceite señalando que el Santísimo está en la iglesia. Y esa pequeña luz da una penumbra interior que se trasluce al exterior como movimientos luminosos por las ventanas cuando se pasa por el camino	en la noche - en que los edificios son más negros que la tierra y los árboles. Se perfilarán en este caso esos cuadrados, pero tal vez no se comprendería la distancia. Si el asiento de la iglesia, quedaría probablemente patente por la geometría y la situación de cumbre inclinada de la meseta.&lt;br&gt;Las ventanas serán los cambios.&lt;br&gt;En la Guerra Santa dice:&lt;br&gt;cuando se va con línea ardiente de ventanas agotadas trabajando la noche con rítmicas traiciones.&lt;br&gt;Todo este último tramo del infierno de la Guerra Santa lo vi con insistencia en la meseta, mucho antes del encargo de la capilla. Después se olvidan las palabras, pero no la evocación de ese lugar. Después vino el encargo y  la presentación de la capilla según el cantar de los Cantares; el desarrollo del proyecto y el problema arquitectónico que planteó Balcells, de donde surgió mi ofrecimiento - que él aceptó - de realizar este acto bajo su dirección. Se incorporó Pino y pasó Gerardo Mello por Viña, justo en el momento de hacer la presentación para Alemania, que significó una semana continua e intensa de repensar la capilla en todo lo que era la preparación y la noche. Entonces tomé la Guerra Santa, aunque no era rigurosamente la palabra dicha para esta iglesia, y poco a poco estos versos se hicieron definitivos para mí, creyendo ver en ellos la descripción casi textual de lo que estábamos haciendo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Balcells dibujó un croquis y ubicó muy bien la iglesia. Con ese croquis trabajé mucho. Pero Balcells no había hundido la iglesia, y esa presencia apenas sobresaliente de las torres es fundamental para la situación de emerger hacia la superficie y donde está el secreto de la presencia del cielo nocturno.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entonces pensé decir estos versos en el acto de Balcells, porque éste estaba destinado a fijar la orientación de la iglesia. Las palabras son las siguientes:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Cuando se va con línea ardiente de ventanas/agotadas trabajando la noche con rítmicas traiciones - ¿Indescifrable reniego? - a tal rima beneficia la bestia o un afuera real donde ya sin robos y cuya la luz de estrellas vagas rutilantes invisibles a pupilas para siempre abiertas - Mello Gerardo - boca arriba abandonado de todos los sueños.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Balcells se detuvo en un círculo que Prieto había elegido, y había despejado de hierba. Prieto dijo que había escogido este lugar porque era el limite entre el terreno del ágora y el terreno de la iglesia. En la Ciudad Abierta yo nunca he pensado que un edificio tenga terreno. En todo caso, me parece que él había pensado elegir un lugar donde nos reuniríamos, que quería ubicarse en un punto límite tal que no significara de suyo una elección, sirviendo de base en cambio, al acto. Sin embargo, desde mi punto de vista - como todos entra en el acto - este punto deberá considerarse como el hito tratado para la orientación. Encendieron el fuego con la madera que habían traído.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Leí entonces - cuando todos nos sentamos y Chadwick trajo una mesa -&lt;br&gt;cuatro veces los versos de la Guerra Santa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A continuación, Balcells explicó lo que había pensado del acto.&lt;br&gt;a) Cómo inicialmente había considerado postergarlo porque no había estrellas y cómo a raíz de una conversación conmigo, en cuanto a que "Holderlin no habría pensado lo mismo", decidió hacerlo esa noche.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/acto-poetico/0003_IMG_6226.jpg" class="glightbox"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/acto-poetico/0003_IMG_6226.jpg" style="width:430px;display:block;line-height:0;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="display:block;font-size:12px;color:#999999;margin-top:4px;"&gt;Pag. 3&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;b) Que el acto no era un acto poético a la manera como se habían hecho otros en la Ciudad Abierta.&lt;br&gt;c) Que oiríamos un poema grabado, de alguien que estaba citado en Amereida.&lt;br&gt;d) Que en relación a lo explicado por mí en la presentación de la capilla en cuanto al día y al paisaje (su figuración) y a la noche actual, él, para la orientación, había pensado de cierta manera re-crear el cielo, colocando unas estrellas, unas antorchas que se desplazaban según nuestros propios movimientos y que, a una voz mía, este desplazamiento se detendría fijando puntos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;A continuación, comimos. Yo guardé silencio porque no quería romper mi propio rito. El plato de aluminio era - a la luz del fuego - casi una joya, frugal y delicadísima.  Había champaña: un anti-picnic.&lt;br&gt;El poema lo grabó - según me pareció la voz - Leo Emilfork y - a mi juicio - rompió una continuidad, no sé si por efecto de oír una voz grabada de alguien no presente, o por la rima y el número aparentemente regular de las sílabas en la lectura.&lt;br&gt;Entonces, propuse una variante del acto, conforme a lo que había previamente hablado de mi participación, y a lo que había oído.  Le di a cada uno una palabra de la Guerra Santa, con la cual cada uno elegiría su propia ubicación. A la vez pedí que lo hecho por Pino durante el día, también interviniera como motivación de una ubicación. Pedí que se dejara alguna marca, más o menos permanente, visible durante el día. Yo permanecí en el lugar de la fogata, que ya estaba en las brasas y restituyó de nuevo la presencia de la obscuridad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ellos encendieron las antorchas en el fondo del ágora, y uno a uno fueron apareciendo, pasando y alejándose. Los destellos iluminaban de golpe todo un espacio desde la altura de casi 5 metros.  Después la persona desaparecía y quedaba el punto luminoso, totalmente vacilante en el vacío. Tal vez la imagen de una bahía en la noche, en donde los movimientos de las luces no dicen del movimiento del barco, ni de sus obstáculos ni de sus maniobras invisibles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se produjo un trazado en altura cuya geometría, creo yo, no va a ser reconocible por sus trazas en el suelo. Poco a poco los desplazamientos y búsquedas se hicieron más lentos,&lt;br&gt;hasta que se detuvieron.&lt;br&gt;Hubo una espera larga, ya detenidos.&lt;br&gt;No supe qué harían, para dar término.&lt;br&gt;Pero Balcells hizo lo que me había encargado y preguntó desde lejos&lt;br&gt;si estaban todos listos.&lt;br&gt;Entonces marcaron. Bajaron las antorchas, y quemaron la hierba.&lt;br&gt;Al volver nos reunimos. Cerramos el círculo con las tablas de las&lt;br&gt;antorchas y le hice un encargo arquitectónico a cada uno.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pino: la excavación.&lt;br&gt;Chadwick: el trazado o dibujo de la forma construida.&lt;br&gt;Balcells: la luz del interior.&lt;br&gt;Varela  : la preparación y el espacio de la Semana Santa.&lt;br&gt;Prieto) : la escalera de acceso.&lt;br&gt;Cada uno cuida de su campo en todas sus proyecciones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Después , bajamos al Igloo.&lt;/p&gt;</text>
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                <text>&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0001_P1.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0001_P1.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Jorge:&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Hemos acordado que te escriba a nombre de todos los de la Ciudad Abierta una carta arquitectónica. Y naturalmente, he tomado este formato de carpeta, que para tratar las cosas de arquitectura, van a ser ya veinticinco años que recurrimos a la reunión de textos y croquis. Naturalmente también esta carta es, antes que nada, el modo de discurrir una obra, en cuya realización tu acción es decisiva.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Esta obra se inserta en ese conjunto que llamamos Ciudad Abierta, que desde hace mas de diez años intentamos formular y mas de seis de edificar. Por eso en esta carta me extiendo sobre el sentido de ella. Y aún naturalmente también, esta carta es escrita en la premura de plazos en que se dan las mas de las veces –por no decir siempre- las ocasiones propicias.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0002_P2.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0002_P2.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Espero que en este par de días que hemos podido disponer para escribirte, logremos comunicarte lo más importante de nuestro modo de discurrir. De manera que en tu viaje, puedas ver cuales son los caminos, entidades y personas, modos de hacer presentaciones, materiales y documentos que se han de enviar. Es fin, todo cuanto permita o ayude a que se levante el proyecto que esta Ciudad Abierta ha concebido y que a lo largo de estas páginas quisiera exponerte.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;En ello –de nuevo- naturalmente hablo del fundamento, que es –por cierto- lo más íntimo nuestro. Tal modo de hablar –estoy seguro- deja en una auténtica libertad para que todos -tú en este caso- puedas definir cuánto y cómo participar en todo este caso. Creo que la mayor prueba de afecto a la par que de estimación, es la de empeñarse en otorgar esa libertad. Ojalá lo logremos. Pero no me despido aquí, sino al final del cuadernillo.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0003_P3.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0003_P3.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Bueno me parece comenzar por traer:&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Estatutos&lt;br&gt;Cooperativa de Servicios Profesionales&lt;br&gt;Amereida Ltda.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Título 1 Artículo 2 La cooperativa tendrá como objeto: 1º La organización de una comunidad solidaria de vida y de trabajo fundada en la igualdad intrínseca de la actividad intelectual y manual; la ausencia del lucros, pluralismo en la concepción social: el rechazo del poder como dominio de unos respecto de otros, la hospitalidad, el rechazo a la violencia agresiva, el estudio, la creación y la paz.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;La cooperativa se propone, construir un ámbito físico, en el área litoral de la Provincia de Valparaíso, en donde la unidad comunitaria de vida, trabajo y estudio, concebida en la libertas, sea posible.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Se trata de una cooperativa –corroboro- que tiene una manera de ser especial. Por eso agrego artículos 7 y 37. Como todos quieren que se haga la Ciudad Abierta, aún los que se van de la cooperativa (por las más variadas causas) quiere que ella sea una realidad, las donaciones de los que permanecen y los no retiro de los fondos de los que se van, es también toda una realidad. Y, por cierto, los que recién entran no tienen que igualar los aportes que han acumulado los primeros fundadores.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Diario Oficial de la República de Chile&lt;br&gt;Santiago, lunes 30 de marzo de 1970&lt;br&gt;Autoriza la existencia y aprueba los Estatutos de la Cooperativa de Servicios Profesionales “Amereida Ltda.” De Viña del Mar.&lt;br&gt;Santiago, 19 de marzo de 1970&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;TÍTULO 2 ARTÍCULO 7 Los socios tienen absoluta igualdad de derechos y obligaciones en cuanto a administración de la Cooperativa, pero no en cuanto al ejercicio de la profesión u oficio en que se mantendrán las naturales relaciones entre maestro y discípulo. Las autoridades de la cooperativa no pueden, en caso alguno, pretender un trato preferencial de ningún tipo.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;TITULO 5&lt;br&gt;ARTÍCULO 37&lt;br&gt;Los Consejeros durarán un año en sus funciones y no podrán ser reelegidos en las mismas calidades por el período inmediatamente siguiente.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;TITULO 10&lt;br&gt;ARTÍCULO 49&lt;br&gt;De los excedentes y Remanentes:&lt;br&gt;La distribución puede hacerse por decisión de los socios como sigue:&lt;br&gt;Destinándolos a la expansión de las operaciones de la Cooperativa;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;TITULO 3&lt;br&gt;ARTÍCULO 22&lt;br&gt;Las donaciones o legados que se hagan a la Cooperativa pasarán a incrementar el Fondo de Capitalización.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0004_P4.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0004_P4.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Hace aproximadamente un año&lt;/strong&gt; (&lt;em&gt;cito un escrito del año 1971, por cierto de uso entre nosotros solamente&lt;/em&gt;)  &lt;strong&gt;pedimos al ágora la facultad de abrir poéticamente los terrenos a fin de poder por ello manifestar el fundamento arquitectónico de la Ciudad Abierta. Para tal apertura nos había sido dada una fecha, indicada, aunque sin ese propósito, por nuestros amigos de Francia. Ellos nos invitaron a situar el día 20 de marzo de 1970, fecha que conmemora el centenario de la muerte&lt;/strong&gt; (&lt;em&gt;en realidad es el nacimiento&lt;/em&gt;) &lt;strong&gt;de Federico Hölderlin. Nosotros recogimos la invitación instituyendo ese día como momento de la apertura de los terrenos.&lt;/strong&gt; (&lt;em&gt;nosotros, entre los que entramos y se van, somos casi siempre 50 o 60, con hijos 100 a 120&lt;/em&gt;)&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0005_P5.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0005_P5.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;(&lt;em&gt;vengo citando el mismo artículo&lt;/em&gt;)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Notas- ¿qué es abrir los terrenos? ¿por qué hay que abrir la tierra para habitarla? "solo se consuela la tierra, solo se logra suelo cuidando el abismo, solo es suelo lo que guarda el abismo, lo que da cabida a la irrupción y proporción al trance" ¿cómo se cuida el abismo? "la amenaza de lo oculto se da a la luz del canto" ¿y es posible eso para nosotros americanos? ¿no heredamos esta capacidad de desconocido o mar que nos ahueca para admiración?&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;[AMEREIDA]&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0006_P6.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0006_P6.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Seccional “Parque Costero, Cultural y de Recreación”&lt;br&gt;Comuna de Quintero Punta de Piedra&lt;br&gt;Ratificado por Decreto Nº 814&lt;br&gt;Publicado en el Diario Oficial&lt;br&gt;Del 14 de enero de 1972&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;El plan intercomunal de Valparaíso propone que la franja AB sea destinada a esparcimiento. Por eso nuestro seccional fue aprobado. Ahora mirando el desenvolvimiento del Gran Valparaíso, bueno es que precisamente en esta zona hagan programas como el nuestro.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0007_P7.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0007_P7.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Los terrenos, la extensión dentro de Valparaíso-Quintero junto a la orilla misma, con mayor cantidad de arena.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De este acto poético ellas, las arenas, comparecen propias. No son firmes, están a merced del viento, no son tierra, no son mar y por lo tanto ya nunca playas. Reciben las huellas hundiéndose con ellas y borrándolas después. Recogen la luz con una homogeneidad indivisa y multiplicada en infinitos matices a la vez, siempre cambiantes en al inmovilidad. Así las arenas en pura disponibilidad, en fianza ilimitada para recibir cuerpos, elementos, casi rechazando todo lo que le impida ser eso mismo -tal vez por eso se las dice estériles- abriendo la vigilia con su genuina intemperie y reclamando desde sí mismas la orientación.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0008_P8.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0008_P8.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;A.	El seccional aprobado concibe a los terrenos como una extensión que no se lotea. Nadie –entonces- se va a vivir allá a su propia casa con su propio terreno. Nosotros no pensamos que se vivirá en casas, sino en “hospederías”. En el sentido que allí, en ellas, habita alguien que recibe huéspedes. Para lo cual el ha (de) ser –podría decirse huésped de si mismo.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Pero avanzando el tiempo, comprendimos que había de oponerse hospedería y casa. Pues casa dice de lo completo de un lugar que requiere la mujer, la familia. Por eso decidimos que la hospedería es una casa. Y nos cambiamos de hospederías. Pero para entender esto hay que pasar a la página siguiente y ver que se dice del ágora.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;B.	Los terrenos están atravesados por: 1.	El camino Con-con Quintero 2.	La línea de ferrocarril de San Pedro (Quillota) a Quintero (Ventanas). Hay un proyecto de construir una autopista al lado contiguo a la línea del tren. El seccional maestro lo contempla. – Está la playa que es de uso público. Hemos venido solicitando y obteniendo de la playa. 3.	Está así mismo, el Estero Mantagua que –como se sabe- el lecho mismo es de propiedad del Estado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;La Ciudad Abierta no lo es, en el sentido de no querer tener límites, demarcaciones o cierros. Y ello, precisamente en virtud de la hospitalidad. Esta pide que se llegue a un lugar constituido. Allí se es recibido. Vale decir se es oído. Oír, quiere decir –dejar de hacer lo que se está haciendo para prestarle atención a la persona del huésped. Naturalmente no todo es un huésped. Lo es aquel que sabe declarar quien es. Ahora bien, hasta la fecha ni el camino ni el estero ni la playa ni el tren han sido elementos que vengan a  turbar esa unidad de lo señalado en A&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0009_P9.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0009_P9.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;También nos fue dicho poéticamente que la ciudad sólo puede comenzar por el ágora que es su fundamento y su cuidado. No comenzar la ciudad por el ágora es sencillamente no hacer ciudad. Es hacer agrupaciones de centros de parlamentos, de casas de gobiernos, de iglesias, de plazas, recreaciones, funciones, trabajos, viviendas, etc., todas ligadas con mayor o menor inteligencia, con mayor o menor fulgor respecto de un propósito, es decir, de un futuro y por ello siempre nostálgicas. Tales agrupaciones de lo cerca no traen consigo lo junto, es decir, el estado consentido que las hace realmente públicas. Carecen de aquello que hace estar donde se sitúa, carecen del estado que no es mero establecimiento.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0010_P10.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0010_P10.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Hace ya unos dos años, se pensó que un sacerdote podría dedicarse –en este lugar (entre nosotros) al estudio de la teología, a la vez que desarrollara una labor pastoral.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De la interpretación que damos a esta labor sacerdotal, se deducen dos elementos de programa:&lt;br&gt;- una pequeña residencia y lugar para el sacerdote y&lt;br&gt;- una capilla.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Pensamos solicitar ayuda para levantar la capilla y que la residencia del sacerdote podríamos construirla nosotros mismos del mismo modo como edificamos las otras obras. Bueno; hasta la fecha, esta capilla no se ha podido levantar. A continuación muestro el sentido de su forma para después señalarte lo que la marcha de la ciudad abierta nos ha deparado desde que se concibió este proyecto, y que como verás, tiene una gran incidencia en esta obra que presenta esta carpeta. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0011_P11.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0011_P11.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;La capilla se levanta en una amplia meseta con pendiente suave y al borde de una quebrada con flores silvestres y arbustos. Dicho punto es actualmente el cruce de senderos agrícolas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El edificio se ubica en el interior de una depresión artificial abierta como balcón hacia la quebrada. Al entrar se desciende a un claustro interior cuadrado que, rodeando enteramente el templo, se caracteriza por la variedad de situaciones próximas, donde puede darse el recogimiento para la oración privada. Este claustro da lugar al desarrollo del sentido procesional de las fiestas litúrgicas y las protege del viento que viene del mar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sobre la superficie emergen las dos bóvedas de la capilla separadas por un cláustro longitudinal, el cual continúa el nivel y la pendiente del suelo natural. Este suelo es el reflejo que ofrece la contemplación lo ilimitado del cielo nocturno en la meseta.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0012_P12.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0012_P12.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;La capilla que se ha proyectado responde a dos propósitos: Por una parte, dar cabida al acto de orar en su manifestación litúrgica (la misa diaria y dominical, las funciones del año litúrgico) creando un espacio interior fundado en la proximidad de los fieles al celebrante, fundado en el sentido procesional de las festividades litúrgicas y, principalmente, cualificando en sus dimensiones y en su luz tras el intento de crear un ámbito propio de la oración. Por otra parte, el proyecto pretende que el lugar de la capilla se convierta también en un lugar a donde se puede ir y estar, aunque la capilla esté cerrada y no se estén desarrollando funciones.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0013_P13.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0013_P13.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Vale decir, un lugar exterior real, que se sostiene y desarrolla a la sombra del templo, participando del ámbito sagrado al cual puede ir y penetrar cualquiera en cualquier momento, y que admite un orden de actividad religiosa que no se guía por la forma litúrgica, sino por el libre juego interior de la oración, la meditación y la contemplación.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0014_P14.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0014_P14.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Cita&lt;/em&gt;: &lt;strong&gt;Durante el mes de noviembre de 1969, Henri Tronquoy, y … nos reunimos varias veces a fin de afrontar y adivinar mas que comprender el reclamo que siempre permanece en Amereida –su aventura y su texto. Desde ese reclamo se pidió la fundación de la Ciudad Abierta en América.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Tronquoy murió en un accidente aéreo en el Caribe. Su cuerpo no pudo ser encontrado. Por eso, la primera ágora que edificamos fue el cenotafio –o tumba de cuerpo ausente- de Henri Tronquoy. (1) Pero el tiempo nos ha traído la muerte de hijos de los nuestros. ¿Cómo nuestra hospitalidad -esa hospitalidad que de se habla en el artículo 2 de los estatutos- (1ª página de este escrito) no va a enterrar sus cuerpos en esta tierra? Que hospitalidad esta, la de darla a los nuestros. ¿no representan para nosotros lo otro? No significa así un máximo de hospitalidad.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En principio, es posible pensar en un cementerio de carácter privado.&lt;br&gt;Nos reunimos para ubicarlo y saber sde su sentido.&lt;br&gt;He aquí lo que dijeron algunos&lt;br&gt;(la X no signirica voz ingórnita, sino que aquí no interesan los nombres)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;X&lt;br&gt;Ir a… el cementerio&lt;br&gt;Ir&lt;br&gt;Distancia de ese ir&lt;br&gt;Arriba en el vértice del terreno&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;X&lt;br&gt;En un camino que se recorre&lt;br&gt;En un recorrido habitual ahí&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;X&lt;br&gt;Un lugar donde&lt;br&gt;Ir&lt;br&gt;Pasar&lt;br&gt;A la vez&lt;br&gt;En una quebrada subiendo&lt;br&gt;Hacia arriba&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;X&lt;br&gt;Cobijado&lt;br&gt;Dentro de una quebrada&lt;br&gt;Pero en que la necesidad del cementerio&lt;br&gt;Lleve a que él tenga altura&lt;br&gt;Una altura tal que para el que pasa diga de una altura&lt;br&gt;Y que para esta propia ciudad diga de sus muertos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;X&lt;br&gt;Lo retirado&lt;br&gt;No solo en lo alejado&lt;br&gt;Sino en lo inmediato, en lo directo&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;X&lt;br&gt;Lo retirado no en la lejanía:&lt;br&gt;Lo que tiene&lt;br&gt;Una quebrada&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;X&lt;br&gt;El bosque de los pinos es el ombligo de los terrenos&lt;br&gt;Situado en ese eje que llega de lso montículos&lt;br&gt;De la playa frente a la isla&lt;br&gt;La quebrada es un centro.&lt;br&gt;Ir a un centro&lt;br&gt;Pero no un centro volcado a la altura&lt;br&gt;Sino un centro volcado a la tierra&lt;br&gt;Inhumación&lt;br&gt;Volcado en lo alto del&lt;br&gt;terreno&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0015_P15.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0015_P15.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;1. Agora de Los Pinos&lt;br&gt;2. Proyecto de 25 hospederías a fin de que pudiéramos ir a vivir allá. No ha sido posible hasta el momento.&lt;br&gt;3. Quebrada del cementerio.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La tierra marcada es un don. Es el don de la arena. Si los terrenos estuvieran por entero marcados, el don luciría cual más. La tierra se marca con más de un eje. Varios ejes traen lo imaginable. Un eje permanece en lo inimaginable. La quebrada del cementerio es vista como un eje. ¿qué hacer? Se comienza a marcar el cementerio. Él nace abajo y termina arriba. La quebrada naturalmente nace arriba y termina abajo. Se da una inversión entre la quebrada y el cementerio. Esta inversión es precisamente la que resulta imaginable. ¿qué hacer? Se comienza a trabajar en dos grupos que se distancian entre sí. Así pueden operar separadamente. Un grupo levanta postes. El otro extiende calzadas. Ambos intentan configurar tramos. Los postes intentan configurar el ancho del cementerio, lo que puede ser un ancho en esta quebrada. Las calzadas intentan configurar el largo del cementerio. Lo que puedan ser los tramos que configuren la quebrada en cementerio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Pero porque procedemos así -paso a paso- es que nos vigilamos para mantener a la vista lo dicho en la aventura de los terrenos.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Cita:&lt;/em&gt; &lt;strong&gt;La Ciudad Abierta no puede pensarse ni trazarse en y con la visión de América, según el norte-sur convenido en la actualidad. Ella ha de pensarse y trazarse en la América que trae consigo su propio norte, tal como lo reveló Amereida.&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0016_P16.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0016_P16.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Cuando se realizaban los trabajos que se dicen en la pág. anterior, para estudiar nos reunimos en el fondo de la hondonada "A". Luego, ya no se discurrió solo acerca del cementerio sino también de otros asuntos de la Ciudad Abierta. Cuando se acercó el aniversario de un fallecimiento, se pensó habilitar este lugar para celebrar allí una misa de campaña. Pero poco después, un niño que nació podía ser bautizado en ese lugar. Otro que se casaba. Comenzamos a invitar a los campesinos de los alrededores, como los que teníamos mayores contactos, a que vinieran a las misas que, al caer la tarde, pueden celebrarse cada quince días. Este cementerio, que aún no tiene sus muertos, tiene entonces ya su capilla al aire libre. En el siglo pasado, hubo mucha disputa en este país, a propósito de los cementerios. Estaban los cementerios “confesionales” que eran muchos. Parroquiales. Estaban los cementerios “no confesionales” -uno por ciudad- para todos los hijos de este territorio o de los extranjeros que hubieran hecho de él su patria.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Este cementerio de la Ciudad Abierta es para quienes -como pueden comprender- reposan en una poética confesión, si pudiera decirse. Sin embargo, esas relaciones con lo religioso, mas arriba dichas, nos han configurado, de modo que en este lugar oímos la palabra divina. En dicho sentido, este sitio ha adquirido un matiz especial.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0017_P17.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0017_P17.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Ahora queremos exponerte lo que pensamos que se puede realizar en esta quebrada donde se puso la primera piedra de la capilla (del proyecto antes expuesto) y donde hemos conformado esa capilla a aire libre. Pero antes, es necesario aún referirse a otros aspectos: Nosotros, hasta la fecha, no hemos solicitado ayuda o establecido convenios con otras entidades. Pues hemos pensado que tenemos que comenzar con lo que logremos reunir con nuestras propias fuerzas. Ahora bien, es cierto que para levantar la capilla&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0018_P18.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0018_P18.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;pedimos ayuda, por lo menos en cuanto a empeñarse en establecer unos primeros contactos. Pero los años transcurridos –como ves- nos llevan a que hoy planteemos las cosas de la siguiente manera: Si nosotros construimos con nuestras propias fuerzas y por otra parte no somos una entidad confesional, que para ingresar hubiera que hacer una profesión de fe, pero no por ello no queremos dejar de levantar la capilla: pero a su vez no podemos obligar a trabajar con sus propias manos a nadie y sobre todo dándole preferencia sobre las otras obras. De donde se infiere que de hacerse la capilla, será algo ¿?. Esta es la verdad del asunto. Puede haber entidades o personas que toquen estos casos. A ellos les diremos que no se trata –según nosotros- de un problema de financiamiento, de falta de caja, sino que –en última instancia- de emprender algo juntos.  Algo espiritual esta vez.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Así mismo, también el tiempo nos ha venido a advertir que los sacerdotes, sean del obispado u otras órdenes, vienen, van, los cambian, conforme a la marcha de los asuntos pastorales. Así ha acaecido con los sacerdotes que han venido. Creemos que no hay que pensar con esa casa del sacerdote que estipulábamos antes sino que se podría pensar en otro programa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Podría pensarse que la capilla se insertara o perteneciera a una suerte de parque. Este parque sería una casa de retiro. Una casa de retiro no en torno a un claustro, sino al aire libre. Podemos pensar la arquitectura de este parque. De hecho, ya tenemos su concreto fundamento. Podemos edificarlo con nuestras propias manos. Como construimos con nuestros propios medios, a la fuerza, sabemos ser económicos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Retiro para las parroquias de Valparaíso. Para los jóvenes. Retiro –como viña es un balneario para Santiago, también. En fin, muchos son los que podrían venir y por cierto, no limitarse a ese parque, sino ir a la playa. Atravesando los terrenos o ir al estero. A lo mejor más de un joven quisiera entrar a la Ciudad Abierta. Claro que nosotros no hacemos proselitismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;En este parque de retiro, habrían naturalmente alojamientos y una sala de reuniones. Habría que urbanizar este parque, llevando el agua y la luz. Podría estar rodeado por una vegetación apta para las abejas, a fin de coger miel que este parque podría regalar,  por ejemplo, por Pascua a los huéspedes o menesterosos. Ahora bien, y esto es lo importante: Construir la Ciudad Abierta, cultivar sus terrenos, etc., podemos hacerlo nosotros mismos. Pero no se entiende llevar adelante lo que pide este parque de retiro con su capilla. Ello es algo propio de sacerdotes. Pero nosotros queremos que en los terrenos haya un lugar, donde –breve- en vez de hablarse poéticamente como en el ágora, se oiga la voz del sacerdote. Por eso se trata de algo que ha de hacerse en común.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0019_P19.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0019_P19.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Dado lo que se puede decir del cementerio y su sentido y de este parque de retiro, se tiene que: El cementerio no pertenece al parque, pero el parque –que sería como una gran escalinata frente al Pacífico, rodearía al cementerio. Y son apartes por aquel fundamento recién dicho de la palabra. En el cementerio, se habla con palabra de ágora, tal como en el cenotafio de Tronquoy. Pero, dice de un retiro que puede acceder a un cementerio, seguramente ello le resulta algo propio.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por cierto que, según lo que consideres del caso, nosotros elaboramos formas, límites, con sus carpetas arquitectónicas, constructivas y de presupuestos, como así mismo, los aspectos jurídicos y legales, los aspectos financieros, etc.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;La Ciudad Abierta se da por entero en el momento actual. Evidentemente que no en su forma completa. Este distingo nos permite operar en una cierta serenidad, paz.  Seguiremos por cierto, avanzando en el cementerio, tratando que continúen esas misas quincenales.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0020_P20.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0020_P20.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;em&gt;Nosotros pusimos las primeras piedras de las hospederías en los lugares que mayormente entregarían la presencia de la Ciudad Abierta en los terrenos. Así, esta planta de uno de los pisos- ella es una suerte de torre, sobre la cual escribo- está ubicada al comienzo de la quebrada. La cuida. La primera piedra se puso antes que las muertes vinieran a pedir de un cementerio. Ahora, ella puede venir de puente, para unir al parque del retiro y dejar pasar por debajo al acceso al cementerio. Podría construirse ahora, incluirla en esta posibilidad que estamos viendo contigo.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0021_P21.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0021_P21.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Jorge: Me despido. Quizá el entusiasmo me haga argumentar a favor de lo nuestro. Pero mi intención ha sido mostrarte en lo que estamos, y cómo ello se abre a hacer cosas en que otros participen. Por cierto que todo lo que es poético nos resulta tan superior a lo que puede uno y su mano –esta misma mano ahora escribiéndote- que el mayor coraje es resistir los días.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hasta un próximo día.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Alberto&lt;br&gt;15-III-76&lt;/p&gt;</text>
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                <text>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Ficha Técnica del Documento&lt;/strong&gt;&lt;br&gt;Tipo: Cuadernillo-Carta&lt;br&gt;(fotocopia del original)&lt;br&gt;Hojas escritas: 21&lt;br&gt;Fecha: 15/03/1976&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Autores&lt;/strong&gt;&lt;br&gt;Carta de Alberto Cruz sobre la base de un cuadernillo de textos y planos de José Vial&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Texto de Alberto: Cursiva&lt;br&gt;Texto de José Vial: Letra regular&lt;br&gt;Citas: Negrita&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Destinatario&lt;/strong&gt;&lt;br&gt;Jorge Gómez&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Propósito&lt;/strong&gt;&lt;br&gt;Obtención de fondos de instituciones alemanas para la construcción de la capilla&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Transcripción&lt;/strong&gt;&lt;br&gt;Daniel Vial&lt;br&gt;30/03/2018&lt;/p&gt;</text>
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                <text>&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0001_P1.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0001_P1.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0002_P2.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0002_P2.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0003_P3.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0003_P3.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0004_P4.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0004_P4.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0005_P5.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0005_P5.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0006_P6.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0006_P6.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0007_P7.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0007_P7.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0008_P8.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0008_P8.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0009_P9.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0009_P9.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0010_P10.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0010_P10.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0011_P11.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0011_P11.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0012_P12.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0012_P12.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0013_P13.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0013_P13.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0014_P14.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0014_P14.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0015_P15.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0015_P15.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0016_P16.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0016_P16.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0017_P17.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0017_P17.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0018_P18.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0018_P18.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0019_P19.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0019_P19.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0020_P20.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0020_P20.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0021_P21.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/0021_P21.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;</text>
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                <text>PROYECTO PRIMERA CAPILLA DE RITOQUE</text>
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                <text>&lt;p&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/capilla-ritoque/portada-capilla.png" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La capilla se levanta en una amplia meseta con pendiente suave y al borde de una quebrada con flores silvestres y arbustos. Dicho punto es actualmente el cruce de senderos agrícolas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El edificio se ubica en el interior de una depresión artificial abierta como balcón hacia la quebrada. Al entrar se desciende a un claustro interior cuadrado que, rodeando enteramente el templo, se caracteriza por la variedad de situaciones próximas, donde puede darse el recogimiento para la oración privada. Este claustro da lugar al desarrollo del sentido procesional de las fiestas litúrgicas y las protege del viento que viene del mar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sobre la superficie emergen las dos bóvedas de la capilla separadas por un cláustro longitudinal, el cual continúa el nivel y la pendiente del suelo natural. Este suelo es el reflejo que ofrece la contemplación lo ilimitado del cielo nocturno en la meseta.&lt;/p&gt;</text>
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                <text>&lt;p&gt;El presente trabajo esta hecho con el trasfondo de una idea, esta es que el acto ciudadano capaz de revelar un destino, se oculta en lo que sobra, en el residuo, lo cual sería una forma de presencia en ausencia. Así habría ocurrido en la Avenida del Mar, en el Estero y ahora en Quillota.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0001_001.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0001_001.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;AL observar Quillota, surge de inmediato la presencia de una doble relación en su arquitectura: por una parte, la relación temporal de un orden urbanístico antiguo que se enfrenta a un orden actual; por otra, la relación espacial de un orden ciudadano que se enfrenta o vincula a un orden del campo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quillota mantiene aún vigente aspectos fundamentales del orden antiguo, y hay a la vez magnitudes nuevas que trae lo actual. La incidencia de esta nueva magnitud sobre lo antiguo afecta, al parecer, todas las relaciones internas y externas de la vida ciudadana. Sin embargo, por fuerte que sea esa incidencia, es aún una fuerza incapaz de hacer de Quillota una ciudad toda nueva: La ciudad vive pues un cambio de magnitudes, en la convivencia de los viejo y lo nuevo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si Quillota fuera una ciudad implantada en el desierto o al borde del mar, probablemente su orden urbano, su forma de ciudad, se enfrentaría a un vacío o a un ámbito adverso a la vida, de donde ella, como ciudad, obtendría su fuente para encontrar una forma arquitectónica de subsistencia y trascendencia. Sin embargo, no es éste el caso de Quillota, y bien podría pensarse que ella está en la situación inversa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quillota vive una medianía, medianía de ubicación entre el borde oceánico y el interior de Chile; medianía también en un valle transversal que se intercala entre el norte cálido y el centro templado. Pero tampoco Quillota es el cruce entre las rutas continentales, norte-sur y este-oeste que corresponden al valle. Ese cruce lo ocupa Calera, y nuevamente Quillota es una medianía entre las rutas y el mar, formando parte de un rosario de pueblos y ciudades en una línea. Pero Quillota encuentra en esa medianía el esbozo de un destino ciudadano, porque es tan favorable a la vida lo particular de su lugar, y tan perfecta la medianía de equilibrio entre el clima, los cerros, la tierra  y el agua, que no sólo el campo se ofrece como uno de los lugares más señalados de Chile para la producción agrícola, sino que aún los viejos y los que están cansados de una vida de trabajo, quieran venir a vivir aquí o a morir, en esa medianía que facilita la existencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todo el valle, pues, es habitable y hospitalario y casi no se sabe qué de nuevo puede aportar la ciudad a esa habitabilidad natural. Por eso Quillota no surge de un golpe que afirme una supervivencia, si no que la ciudad como tal, sólo se funda más tarde, a partir de un requerimiento de vida mucho más abstracto, esto es, un intento de vida ciudadana.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta vida ciudadana trasciende al mero "estar de trabajo" agrícola y, aunque se vincula a ésta de una manera variable en lo antiguo y lo nuevo, de suyo se distingue y se enfrenta a él en una suerte de oposición.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0003_003.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0003_003.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Se observa que, el Cerro Mayaca es hoy día un hito natural aislado que emerge sobre el urbanismo plano de la ciudad y sobre el fondo plano del valle, identificando la existencia  de Quillota desde la lejanía. Tal como lo hace el cerro Santa Lucía en Santiago, el Cerro Mayaca quiebra aquí también el curso del río, pero no lo separa en dos brazos, sino que lo desvía manteniendo el lecho pegado a uno de los costados del Valle.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;•	Es el efecto del Cerro sobre el río, el que permite la amplitud, sin interrupciones, de la superficie plana. Todos los valles vecinos están fraccionados por el río y la topografía. De modo que el río, el cerro Mayaca y esta superficie continua, son tres “elementos naturales“ claves en la configuración de los particular del lugar. Y el Cerro subyace como causa de ese orden natural.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0004_004.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0004_004.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;•	El clima general de esa latitud y ubicación próxima al océano, es modificado por los cerros circundantes que encierran un interior natural. De esa complementación resulta una alta humedad del aire, temperaturas templadas y sin heladas y una ordenada distribución de las estaciones. Los cerros circundantes y el clima son pues también dos nuevos "elementos naturales" esenciales de lo particular del lugar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;•	Pero, con todo, ésta no es una zona de mera recolección de una vegetación natural. Es necesaria la obra artificial de regar. El ciclo del riego comienza en el río, sigue en el canal, continúa hacia una napa subterránea de agua a la cual accede el agua de riego después de empapar adecuadamente la tierra, y termina nuevamente en el río. La perfección de este ciclo que se aviene a la obra artificial, es un factor vital de lo particular del lugar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;•	La exuberancia del árbol y las especies traídas aquí por la obra artificial, es el resultado de una ecuación que ata a todos los elementos naturales del valle. Ellos, los árboles, son el resumen y la manifestación visible de ese equilibrio natural invisible, único y particular del lugar. Por eso, ellos son los que detectan y señalan un primer rasgo del orden del campo -que se enfrenta a la ciudad-, esto es, las tres calidades de la superficie del valle, y por su esplendor se convierten en un "elemento" natural del orden artificial, tanto de la ciudad como del campo.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0005_005.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0005_005.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Se observa que,&lt;br&gt;La ocupación de la superficie plana del valle se realiza al principio como un mero "estar del trabajo" y no como ciudad. Se definen cuatro fases que hemos denominado:&lt;br&gt;1.	Fase Aborigen&lt;br&gt;2.	Fase Incaica&lt;br&gt;3.	Fase de la Conquista&lt;br&gt;4.	Fase de las Iglesias&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fase Aborigen:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Detecta la potencialidad agrícola del valle. Se refiere a la ocupación de nativos, probablemente Picunches, que practicaron del el siglos XIII o XIV la agricultura y la ganadería con métodos rudimentarios y conocían el riego artificial. No sabemos con seguridad cómo ocuparon el valle, ya que según algunos autores (Zapater) los Picunches no residían en pueblos, sino que cada uno tenía su rancho donde mejor le parecía para su sementera. Sólo cierto día convenido se juntaban en un lugar previamente elegido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fase Incaica:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cerro Mayaca define un lugar; se forma una "galería" y un centro en el extremo sur. Se refiere a la ocupación de los Incas desde 1490 al establecerse una colonia de "Mitimaes", cuya finalidad era afianzar el dominio enseñando las costumbres y la lengua del Cuzco y propagar sus métodos agrícolas e industriales. Probablemente, dos factores intervinieron para definir el lugar de la nueva instalación, dentro de la superficie del valle: uno, el Cerro Mayaca, ocupado por un pucará de defensa, que resulta ser prioritario por ser único; otro, la facilidad de riego que aporta la proximidad del río.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es probable que sea la "Mitima" incaica -que trae una técnica agrícola evolucionada y una larga tradición sedentaria- la que establezca la primera "calle larga", esto es, un tipo de instalación que llamaremos "galería" (asimilándolo al nombre geográfico que designa al bosque extendido linealmente al borde de un río). Son huertos cuyas casas se alinean a lo largo del camino incaico. Aunque la "galería" incaica incluye, además de la guarnición militar, una "kancha" o plaza que hace de centro en su extremo sur y cuenta con un establecimiento imperial de fundición del oro de Marga-Marga, no era sin embargo una "ciudad", la cual entre los incas tenía una traza distinta y definida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin contar con documentación alguna, vamos a suponer que la "galería"  se extendió dos leguas y media, dimensión común en algunas instalaciones indígenas del norte.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0006_006.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0006_006.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Fase Conquista&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se refiere a la primera ocupación española desde 1541. El cerro Mayaca comienza a ser abandonado; pierde su carácter defensivo y probablemente se mantiene solo como atalaya. Pero al ocupar los españoles la instalación incaica y no fundar en otra localidad, el cerro Mayaca se transforma en el hito que marcará definitivamente la ubicación de Quillota. (una forma inamovible).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pedro de Valdivia levanta en el centro de la "galería" una ciudad defensiva de adobón y palizada, lo cual probablemente desplaza hacia ese punto el centro de la instalación, reforzándose más tarde con una capilla para adoctrinar indios, que permanece hasta 1609.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No se ha estudiado la forma de trasferencia de propiedad y la nueva organización española del trabajo y la administración, pero podría suponerse que:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;a)	La instalación sigue como un mero "estar de trabajo" local. b)	Aparece por primera vez una división de la superficie con propiedades individuales fijas, las cuales talvez no interrumpen aún la posibilidad de continuidad de la superficie al tránsito. Probablemente aquí se consolidan definitivamente las diferencias de tamaño de las propiedades: pequeñas y de cultivo más intensivo (riego) en la "galería"; grandes y menos intensivos en el resto del valle. c)	El "capital" más valiosos de la región es la mano de obra. Habría que estudiar si este aspecto no produce desde ya una división social entre propietarios de la galería y el resto de la superficie, ya que el español no trabaja. Adicionalmente, aparecen en la superficie del valle pueblos destinados a reducciones de indios, urbanísticamente dependientes de la "galería" y sendas de tránsito continuo a pié, caballo y carretas. d)	La atención de la descarga de barcos en Valparaíso que es sólo un  atracadero; el suministro de mano de obra para las minas de Marga-Marga; el suministro de alimentos para las mismas, esbozarían un carácter de "cabecera de región" tendida hacia el mar, que vendría a agregarse al "estar de trabajo" local de la "galería".&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0007_007.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0007_007.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Fase de las Iglesias&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se refiere a la llegada de las órdenes religiosas al lugar, a comienzos del siglo XVII. Ello significa la instalación del templo, preámbulo de la ciudad en aquella época y, en cierto modo, foco de vida ciudadana. Un convento Franciscano se instala en el extremo sur de la "galería", cuyo terreno cuadrado de 10 cuadras de extensión tapa la boca de la calle larga. En el otro extremo, se instala un pequeño convento de Jesuitas y el lugar pasa a denominarse "La Cruz". La llegada de ordenes religiosas tiene gran importancia. Además de la formalidad del culto y la actividad religiosa general, los Jesuitas, por ejemplo, aportan una formación intelectual, la enseñanza de oficios y normas de buena administración agrícola. La "galería", pues, se transforma en su estructura urbanística: ha desaparecido -probablemente desde varias décadas antes- el antiguo centro al medio, y aparecen dos centros, siendo el de los Franciscanos el más poderoso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No se ha estudiado el desarrollo de la región en esa época, pero podría suponerse lo siguiente:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;a)	La instalación sigue siendo un "estar del trabajo" agrícola. b)	La época se caracteriza por una economía de subsistencia, con poca importancia del comercio. Pero Quillota, en su vinculación con el mar, se desarrolla una artesanía de elementos náuticos y los fundos plantan cáñamo con el que se fabrican sogas. Eso se exporta al Perú. Hay seguramente una guarnición militar destinada a apoyar a Valparaíso contra los ataques de los piratas. El mar es un elemento negativo: no es una posibilidad de salida sino de entrada, dominada por los enemigos. Comienza a consolidarse, pues, la función de cabecera de región. c)	La población agrícola del valle alcanza la más alta densidad en toda el área del país que preside Santiago, lo cual es una de las principales motivaciones para la llegada de las ordenes religiosas. Cabe suponer que -aparte de la galería- hay una marcada dispersión de propietarios. El orden del campo se refuerza con la casa de campo que asume numerosas funciones que garantizan su autonomía. d)	El Cerro Mayaca debe ser ya un cerro inútil. e)	Tanto el gobierno central como los vecinos, piensan en la conveniencia de fundar una ciudad.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0008_009.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0008_009.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Se observa que con la fundación de Quillota se abre una nueva etapa de confrontación y relación entre un orden ciudadano y un orden del campo. A lo que había sido hasta entonces un exclusivo "estar de trabajo" local, viene a agregase una traza urbana, es decir, un intento de vida ciudadana. Probablemente la "galería" mantiene su función, pero esta vez, adherida a una ciudad, que más tarde pasará a ser su refugio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Fundación de Quillota: La fuerza y magnitud del orden ciudadano.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;•	La fundación de Quillota se lleva a cabo en 1717, formando parte tal vez de un movimiento de ciudades que abarcó gran parte de Chile central durante el siglo XVIII, promovido por la corona (#). (una voluntad; no una necesidad). Pero en parte también, al parecer, la ciudad surge del requerimiento regional,&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;•	Conforme a las normas de la época, la ciudad se concibe en una traza de manzanas sobre un terreno plano, donde hay un punto; un vacío: la plaza de armas, que configura lo público, regular y excepcional de la ciudad. Allí se crea la distancia -única en el conjunto- que otorga presencia arquitectónica a todas las instituciones, cada una con su edificio, en una simetría de enfrentamientos de fachada . Allí se agrupan también los vecinos connotados, porque tienen una gravitación pública y aportan dignidad y nobleza a la ciudad. Cada cosa tiene su convención de lugar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;•	La traza urbana es una geometría que emerge de la experiencia de siglos de vida urbana. Ella regla y sitúa la vida en todas sus escalas, desde el interior privado al exterior común y público. Y aunque aquella geometría es una abstracción que se funda en lo particular de un estilo de vida, la potencia de esa abstracción permite a aquella geometría, aparentemente rígida y simple, admitir una gran flexibilidad a la arquitectura de la ciudad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;•	De modo que quien no se incluye en las convenciones de esa traza, se aparta de la participación de la vida ciudadana de la época. Por esta razón, se explica en Quillota el traslado de los Jesuitas desde La Cruz a la nueva plaza; y que los Franciscanos dividan su terreno que han mantenido integro durante casi 100 años de vida campesina, para dejar su templo, su convento y su plaza integrados al orden ciudadano. Tan conciente  es la fuerza de esta convención durante esa época, que en numerosas fundaciones del sur, durante el siglo XVIII, los terratenientes -cuyo dominio de verdaderos señores feudales en la dispersión de los campos es visto como un "caos"- son obligados a levantar residencias en las nuevas ciudades, con el fin de ceñirlos al imperio de lo público. No sabemos si en Quillota haya sucedido voluntaria o involuntariamente una situación similar. Pero las crónicas indican que familias connotadas de la región, que también lo son a escala del país, levantan sus mansiones en Quillota.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;•	Esto marca una poderosa relación directa entre la ciudad  y el campo, que se prolonga al parecer, durante más de 100 años. La razón parece residir en lo que hemos llamado la "magnitud" de la época, medida por una mayor fuerza o vigencia del "estar" sobre el "ir", de modo que el "ir" no es sino una sucesión de estares. Ello se proyecta a que las relaciones locales son muchísimo más fuerte que las que se establecen entre las diferentes regiones y sus respectivas ciudades. Así, de acuerdo a las crónicas de viajeros de la época, entre región y región, y ciudad y ciudad, se produce e veces amplias extensiones de "tierras de nadie", y la ciudad se define por el tiempo local. De paso, y por la misma razón, la ciudad nueva adquiere la primicia institucional, administrativa y militar sobre la región del mar, algunos de cuyo aspectos se conservan hasta hoy día.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;•	La elección del lugar de la nueva ciudad, parece definirse en cuatro consideraciones: 1.	El Río Cualquiera ubicación alejada del río, hay que descartarla debido al requerimiento del agua para las manzanas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;2.	Lo ya construido Dentro de la coordenada del río, evidentemente no convenía destruir la "galería" que ofrecía alta densidad y suplantarla por la ciudad, rompiendo al mismo tiempo la organización de trabajo existente. La ciudad se piensa completando la instalación existente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;3.	El Cerro Mayaca, centro de concurrencia. Dentro de la coordenada del río, si la nueva ciudad se ubicara, sea en la posición de la actual Calera, La Cruz o San Pedro, resultaría descentrada respecto al valle. Por un antiguo origen, el cerro Mayaca era el punto de concurrencia del camino Santiago - Valparaíso; la " galería "; la ruta transversal a boco y la Palma (este último, tal vez, el de mayor importancia regional); y el lugar de un centro: el templo de San Francisco .&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;4.	El modo de instalar la ciudad. A diferencia de Pedro de Valdivia que estaba en situación, diríamos, originaria, aquí el terreno hay que comprarlo y "componer" el cuerpo de la ciudad:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;a)	El Rey (junta de poblaciones) adquiere el Sector 1 a  Alonso Pizarro. b)	Los Franciscanos dividen su propiedad, Sector 2 y venden a censo las manzanas resultantes, reservándose la del convento y la plazuela. c)	Francisco Gallardo vende más tarde el Sector 3 al vecindario.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0010_011.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0010_011.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Se observa en la ciudad actual, la agricultura del orden antiguo y el nuevo. 1.	Se observan 3 sistemas de traza: a)	La manzana española, con unidad de medida dada por la cuadra = 120mts.  apoyado en la vía. b)	Las "galerías", casas que siguen el camino y tiene arboledas detrás. No tienen unidad de medida. Se prolongan indefinidamente, según el origen y destino del curso "natural" del camino. Se desprenden aproximadamente de los cuatro costados de la traza española, en las direcciones de los caminos. c)	Las "poblaciones", cuya unidad de medida es la "casa tipo"; la vía no es unidad de medida. La base de esta traza es la serie. No hay concepto de "calle"; hay "circulación", una función abstracta, sin forma arquitectónica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;2.	La traza de manzana y la traza de "galería" se fundan, en elevación, en el muro. Llevan en sí, una arquitectura de "fachadas" continuas. Ello define la arquitectura de la calle. La "calle” es el elemento fundamental de la ciudad: un muro neto que contiene a la calzada. Lo ciudadano que tiene la calle, se funda en su unidad de medida -en planta- y depende de la elaboración de la fachada -en elevación-. La calle, entonces, una exposición de la arquitectura de un muro, múltiple, cerrado,  de puertas y ventanas. Algo simple y definido en cuanto a lo que deben hacer los arquitectos para que la ciudad aparezca como ciudad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;3.	La traza de manzana se diferencia de la traza de "galería" en que el "ir" del sistema  de manzana es "cerrado", (es decir, la calle forma una figura en superficie)  y el “ir” de la "galería" es abierto, (es decir, la calle solo forma una figura en línea). Pese a la fachada, la "galería" no forma propiamente una traza de ciudad, porque no tiene la disponibilidad de todas las direcciones en un mínimo de recorrido. Tiende entonces a ser un camino habitado, sin idea de centro. (ver la debilidad de su evolución en Quillota).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;4.	La clave de cualquier traza es la concepción del "sitio" o lugar de la casa. El sitio tiene dos opciones: o es un lugar puramente interior, o posee internamente un interior y un exterior. En el orden antiguo, la fachada es limite entre el "estar" interior del sitio y el "ir " continúo como calle. La traza de manzana y de galería, tiene un sitio con un sentido definido: una casa con una gran extensión con árboles. Por eso -e incluyendo los requerimientos de la higiene y la alimentación- el "urbanismo" oculto de los canales es el complemento necesario del de la calle. El sitio de la "galería" y la manzana, sólo se diferencia en un matiz: el tamaño; cuando es grande : Quinta. Pero, originariamente, no hay sentido de jardín: es más bien la arboleda. La traza de población no tiene un sentido definido desde que abandona el concepto de ciudad jardín. Es, más bien, una disponibilidad de tamaños. Las casas más ricas: tamaños un poco mayor; las casas más pobres, como en el "cerro Mayaca": el sitio es casi justo con envoltorio de la casa. El jardín no adquiere proyección urbana. Y cuando el jardín quiere adquirir el sentido de "campo" abstracto, en el cual se sume la casa en un estar público, dicho estar se convierte en una "tierra de nadie", sin dueño municipal ni dueño privado: un sitio baldío o un jardín meramente decorativo.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0012_013.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0012_013.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Se observan las concepciones del orden ciudadano antiguo en Quillota y su relación con los "elementos naturales "del valle.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;•	Se observa que la traza de manzana excluye de su arquitectura los accidentes naturales. La ciudad es entendida en una abstracción autónoma, desde la cual puede acceder o no a la naturaleza. Su geometría es un sello regular que se implanta en el terreno (“elemento natural”) como la figura geométrica en el papel.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;•	Lo lejano. Este sentido, esa separación, puede observarse en Quillota: al contemplar cómo las calles enfocan los cerros a distancia. La lejanía "natural" de los cerros circundantes del valle ("elemento natural") solo se hace presente por intermedio de otra lejanía,  no natural, que se intercala entre el ojo y el cerro. Esta es el eje recto de la calle, que la ciudad ha creado con su propio término o medida, para defender su interioridad. La relativa soledad y quietud de la calle, la aparta de todo naturalismo, porque la presenta a la contemplación sin la motivación del uso; y el cerro que se ve en la profundidad del eje, comparece entonces como un modo de retiro y no de aproximación.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero el secreto de la capacidad de abstracción de esa extensión, está en que " la calle" es un espacio arquitectónico -en el orden antiguo- y no una circulación, una función. Y en tanto dicho espacio se constituye con figura propia, llega a ser a la vez un "elemento urbano". Y no hay en la ciudad  un elemento urbano de mayor magnitud que la calle; ella es "la" magnitud de la ciudad, construida - ingeniosamente- casi sin el aporte municipal, ya que cada vecino, al levantar lo propio, levanta al mismo tiempo la arquitectura de la calle. Así es que la magnitud de la calle en la traza urbana, viene a reflejarse en magnitud de población. La magnitud es lo irrenunciable de la ciudad para ser tal, porque en ello funda su capacidad de abstracción, ya que la en oculta relación entre población, densidad y tamaño, la arquitectura instaura esa lejanía artificial que intercala ante la lejanía natural. (antigua disputa de Quillota por su magnitud: ser "villa" o "ciudad").&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;•	Lo cercano En la concepción del orden antiguo, el cerro y el río ("elementos naturales")  son "obstáculos" con los cuales la ciudad establece solo una relación de "vecindad" y subarbio. En este sentido, la implantación de Quillota en relación al cerro y al río es similar a la de Santiago en 1830:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;1.	El cerro permanece como vecino inútil y desocupado durante varios siglos, tanto en Santiago como en Quillota. 2.	En el crecimiento del orden antiguo, el cerro destituye la geometría y continuidad de la traza. Tras el obstáculo (en el caso de Santiago al crecer hacia el oriente), se forman vericuetos y callejones que tienden a permanecer intocados y marginados durante largos años. En Quillota, dicha marginalidad la ocupa la población callampa. 3.	En el crecimiento del orden antiguo, el río también es un obstáculo que destruye la traza. En la ribera norte del Mapocho aparecen "galerías"; al sur del brazo seco de la alameda, la traza se convierte en callejones cortados que permanecen hasta hoy día. En Quillota, aparece Boco, y la ribera del río al oriente de la ciudad, es una espalda, un suburbio de callampas. 4.	En Quillota el río no se ve. Es un visitante que se hace presente con su caudal plano cada 10 o 12 años, con una sección de agua de unos 400 mts. de ancho por 7 u 8 metros de altura. Más que un río, es más bien una ola que arroja la cordillera hacia el mar y recorre el valle durante algunos días. Pero la cordillera tampoco se ve. En este sentido natural, Quillota, en cuanto localidad, nuevamente aparece como medianía, como lugar de paso entre las grandes configuraciones continentales, el océano y la cordillera, ausentes; efecto sin presencia. Por eso, el río es un gran espacio abierto, una huella, cuya escala y tiempo natural escapa a la escala del obrar y  a la temporalidad cotidiana de la ciudad, en el orden antiguo. Este destiempo es manifestación de la abstracción del orden urbano, el cual se traza a la escala del canal o la acequia y se desentiende del río, intercalando una distancia con él, tal como la célula se atiene al vaso que la alimenta y se desentiende de la arteria que le da la vida. Esa relación es vecindad.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0015_015.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0015_015.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Se observa, entonces una relación de "vecindad" (un modo de estar "cerca" pero no "junto" y en posesión) entre el orden abstracto de la traza ciudadana antigua y  el orden natural de un valle particularizado por el río, el cerro Mayaca,  la montaña y el árbol. Y esta relación de estar "cerca" parece consumarse en un mutuo ocultamiento entre el orden natural y el orden artificial de la ciudad, de modo que, desde el interior del orden ciudadano, se tiende a esconder el orden natural, y desde el interior del orden natural, se tiende a esconder la ciudad. ¿Es esta un a voluntad arquitectónica, una forma de presencia?&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0019_019.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0019_019.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Se observa la presencia de un “orden nuevo”, un cambio de magnitud, cuyos signos se hacen presente en algunas esferas de la vida ciudadana. •	Primer Signo: El “ir” se hace preponderante sobre el “estar”. “La vida de la ciudad está en el ir y no en el estar” (Proyecto Achupallas 1954). El “estar” pasa a integrarse al “ir” y gradualmente, -en el interior de un urbanismo de relaciones- la vida de la ciudad va a depender en gran parte de la conquista de relaciones urbanísticas fundadas en la nueva magnitud del ir. Ello provoca la siguiente secuencia de cambios del orden antiguo en Quillota: a)	Hasta comienzos del siglo pasado, el orden antiguo se mantiene estable, y Quillota es cabecera de Región y centro local. (#) b)	Con la apertura del mar, aparece Valparaíso como ciudad. Desde ese momento, Quillota pasa a depender de la relación de dos ciudades: Valparaíso y Santaigo. c)	Con el desarrollo de Valparaíso y el trazado del ferrocarril, Quillota pasa a constituirse sólo como ciudad de paso y centro local (#). El gran “camino” de la ciudad de paso es el ferrocarril, cuya potencia desmesurada sobre el camino de tierra, ejerce la primacía en el desarrollo de la ciudad durante casi 80 años. d)	La estación se ubica vinculada al antiguo cruce de caminos de tierra, Inter-regionales y locales. Aparece un nuevo concepto de centro no institucional, esta vez, de comercio y trabajo del transporte, fundado en la nueva magnitud del “ir”. •	Dado que el ferrocarril no es un transporte de “puerta a puerta”, la estación se convierte en un “puerto” de distribución local, un solo punto que concentre la concurrencia, a manera de una puerta de la ciudad, la cual también se abre como paseo. Entre la plaza institucional y la estación, surge un tránsito obligado y una concurrencia desusada para una ciudad relativamente pobre y de baja densidad. Ahí nace el comercio de paso que coincide con el camino local, generándose un centro comercial que hoy día ocupa casi exactamente la superficie de la antigua parcela franciscana, y desplaza el centro a una posición asimétrica. •	El sistema abierto de la “galería” no aporta comercio. Probablemente el proceso “vegetativo” de división de la tierra, afecta en mayor medida al antiguo orden, de suyo basado en propiedades pequeñas, lo cual conduce a un empobrecimiento gradual del primitivo “estar del trabajo”. La pérdida del sentido productivo cambia la naturaleza de la “galería”, y refugiándose en la proximidad de la ciudad, pasa a sostenerse en una inercia de propiedad con una “clase media”, agrícola-urbana. Pero la relativamente alta densidad de la “galería” financia las circulaciones locales, apoya el nexo con el nuevo centro de Calera y se sostiene como una fuerte camino de acceso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hasta aquí revisión exhaustiva e)	Un nuevo momento de profundas transformaciones de Quillota queda marcado con la llegada del automóvil, su capacidad de transporte “puerta a puerta” y su disponibilidad que otorga a cada vecino su propia y distinta capacidad de ir. Estas transformaciones comprenden: 1.	Aparición de transporte interno urbano y de la propia ciudad como obstáculo. 2.	El ferrocarril es superado por el transporte puerta a puerta. 3.	Aparición de un eje de crecimiento de la ciudad fundado en el ir. 4.	Desaparece el antiguo concepto de límite urbano y regional.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0020_020.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0020_020.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;(#) Quillota tiene, inicialmente, gran fuerza como cabecera de región y desde ella se desprende una energía fundadora. Nace en Quillota en 1813 Dolores Pérez de Álvarez que subasta en 1839 la hacienda Viña del Mar, y funda Viña del Mar. En 1800, nace Jesús Valencia, fundador de Quilpué. Rafael Ariztía, ligado a la fundación de la Universidad Católica de Valparaíso llega a Quillota en 1870.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(##) Al fundarse como ciudad, Quillota -cabecera de región- capta para sí, la relación con el embarcadero de Valparaíso, a lo cual se opone Santiago, intentando impedir dicha fundación. Luego, Valparaíso capta poderosas relaciones urbanísticas internacionales y Quillota se reduce a ciudad de paso. Pero una “inercia de propiedad” conservan hasta hoy día la residencia militar, administrativa y de servicio que sostiene a la ciudad, y proviene de su antiguo rango de cabecera de región.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0021_021.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0021_021.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;1.	Se observa que la aparición del transporte interno urbano y su posterior desarrollo, va a insinuar inmediatamente dos transformaciones del orden antiguo. a)	La no homogeneidad de la traza urbana. El orden antiguo concibe la traza como superficie homogénea, dentro de la cual todas las calles son de igual ancho. Lo preferencial, no homogéneo, queda dado por la casa, la importancia del vecino y, en consecuencia, por la elaboración arquitectónica de la fachada y la extensión de su sitio o estar. El orden nuevo, en cambio, trae lo no homogéneo por medio del “ir”. Allí, lo preferencial se da en la distinta intensidad de las vías, surgidas de las mayores densidades del estar que ellas deben recoger y trasladar. Dado que el “ir” posee un poder generador de estares (#), a mayor densidad del ir se acopla una mayor cantidad de estar, de modo que lo no homogéneo del “ir” tiende a crecer ilimitadamente en su no homogeneidad. b)	La traza antigua se convierte en obstáculo. Pero la tendencia a un crecimiento ilimitado del “ir”, encuentra  su límite en el obstáculo físico que le opone el ancho de la calle antigua. Dado que la capacidad de ir es un patrimonio individual, no controlado en el orden nuevo, la tendencia al crecimiento ilimitado puede llevarlo a una contradicción, vale decir, a atascarse frente al obstáculo de la calle y perder todas las propiedades de velocidad y volumen que le son propias. La ciudad antigua se hace entonces obstáculo para el orden nuevo que lleva dentro de sí. Adicionalmente, dicho obstáculo repercute en la tendencia a “no entrar” en la ciudad, con lo cual ésta, en su conjunto,  se aparta del poder generador de “estar” que posee el “ir”, en cuanto a relaciones externas, lo cual a su vez, resulta tanto más esencial cuanto Quillota vive como ciudad de paso.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;•	Tanto la tendencia a lo no homogéneo de la traza nueva, como la situación de obstáculo de la ciudad, se refiere indirectamente a la posición geométrica del centro, cuya ubicación histórica se cuestiona frente a los requerimientos del orden nuevo. Esto no es extraño, ya que desde su origen, Quillota parece debatir la posición de su centro.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;•	Por otra parte, el orden antiguo muestra “irreductible” arquitectónico cuando los planes de urbanismo pretenden instaurar a nueva magnitud de ir en lo homogéneo de la traza antigua: Por una parte, al tratar dichos planes de descongestionar la calle, enviando fuera de la ciudad el tránsito de paso, (##) marginan al mismo tiempo a la ciudad del poder generador del “ir”; por otra, cuando por el contrario, proyecta ampliar las calles, se ven obligados a demoler la totalidad de las casas que la constituyen, ya que el orden antiguo se funda en el límite de la fachada que agrupa a la casa en el borde de la manzana. La ampliación de una calle de siete cuadras, por ejemplo, equivale a demoler a tres manzanas y media completas. Dado que el orden nuevo -en Quillota- no tiene el poder para hacer toda la ciudad nueva, la ampliación proyectada se prolonga indefinidamente en el tiempo. Dado también que la instauración del orden nuevo en el “ir”, no depende sólo de una calle, sino de un sistema o red, resulta que la temporalidad de tal cambio se aleja de la “magnitud” actual de la ciudad, mostrándonos así, indirectamente, que la ciudad funda su modernidad en la “convvivencia” de lo viejo con lo nuevo.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0023_023.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0023_023.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;2.	Se  observa que cuando el sistema ferroviario es sustituido por el automóvil (sistema rodoviario) pierde vigencia el punto único de la estación, que reunía tanto al pasajero como a la carga y era el nexo de la ciudad y el campo en sus relaciones mutuas y externas. Con el transporte puerta a puerta del automóvil, no hay trasbordo y cada punto establece una traza de relaciones propias con el otro. De allí que la ciudad, en su conjunto, pasa a mantener relaciones externas propias e independientes de las del campo. •	El centro comercial, que en sus primeros pasos se ha sostenido en el ferrocarril y en el cruce de caminos, mantiene su vigencia y sigue orientando la circulación del automóvil en su posición asimétrica.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;3. Se observa que al pavimentarse el “Camino Troncal” antiguo, sin considerar las posibilidades de un nuevo trazado, se consolida el orden antiguo, desconociendo los requerimientos de la nueva magnitud del “ir”. Entonces, el sistema general de circulaciones que alimenta a la ciudad de paso, se aleja del río hacia el interior, en posición asimétrica, según el centro tradicional. En consecuencia, el crecimiento físico de la ciudad (poder generador del “ir”) se orienta preferentemente invadiendo los campos cultivados y al mismo tiempo, se provoca el problema de la ciudad como obstáculo al penetrar el camino a la traza antigua.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0024_024.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0024_024.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;La posterior construcción de la autopista internacional y sus correspondientes accesos 1 y 2, refuerza el desplazamiento del eje de circulaciones hacia el interior, acentuando la tendencia al avance de la ciudad sobre terrenos cultivados como la situación de obstáculo. El bolsón “A” y el cruce “B” favorecen la expansión del reticulado urbano hacia el oriente y hacia el sur. El acceso “2” refuerza el camino troncal, acentuado por lo tanto el obstáculo de ingreso a la traza antigua. La opción -ya perdida- de un trazado de la autopista por el borde del río consolidando su ribera oriente, habría permitido modificar el esquema del orden antiguo, como así mismo, el destino del cerro Mayaca, abriendo la posibilidad de una expansión de la ciudad a partir del río, sobre ambas riberas. Aún con el trazado actual de la autopista, probablemente una ubicación del acceso “2” más hacia el poniente, habría permitido intentar disminuir el efecto de “obstáculo” de la ciudad.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0025_025.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0025_025.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;La nueva magnitud del “ir” trae consigo una condición de “continuidad” distinta a la del orden antiguo. Los factores que inhiben la nueva magnitud de continuidad son: •	El cambio abrupto de dirección (por ejemplo, el ángulo recto) y •	El cruce de direcciones (#)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto quiere decir que el “ir” del orden nuevo posee una mayor inercia -o tendencia a permanecer en el estado anterior de velocidad y dirección- que el del orden antiguo. Se observa que en Quillota, no obstante lo señalado en los puntos 1, 2 y 3, tal condición de continuidad influye decisivamente en la situación de obstáculo que ofrece la traza antigua a la nueva magnitud de continuidad del “ir”: a)	La forma de encuentro entre la ciudad y el camino de acceso que se da en el orden antiguo, no se aviene a la nueva magnitud del “ir “, porque -por las razones dichas- ésta no tiende a difundirse en la traza homogénea ortogonal antigua. De modo que frente a la “nueva magnitud” que trae el camino (incluido el mayor volumen) caben dos alternativas para dicho encuentro: Una:	Ensanchar la calle (ruptura del orden antiguo); Otra:	“Difundir” la nueva capacidad creando un elemento adicional, un “abanico” de distribución del camino sobre varias calles del orden antiguo. En una ciudad de paso como Quillota, el abanico de entrada sólo tiene sentido si se complementa con una salida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se observa en Quillota: •	Hay abanico “natural” en el sector poniente (1), pero no hay abanico en el sector oriente (2) opuesto. •	Hay abanico formado por el troncal en el sector sur (3) aunque está cortado; pero no hay abanico en el sector norte (4) opuesto. Dado que tampoco hay ensanche de calles, se tiene -en resumen- que la única vía que presenta continuidad de origen y destino es el camino troncal de 1717. No hay, por lo tanto, adecuada difusión de la capacidad de tránsito. La mayor parte de las calles, en dirección oriente-poniente y norte-sur, tiene entrada y no tiene salida, o no tiene salida pero sí entrada, en continuidad. Para lograr su destino, debe entonces efectuar uno o varios cambios absurdos de dirección o cruces con vías de igual o mayor volumen, lo cual es obstáculo que inhibe su continuidad a escala de la nueva magnitud del “ir”.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;b)	Se observa que el terreno A, B, C y D es un obstáculo que rompe la continuidad de expansión de la traza antigua, generándose dos sectores, I y II de “galerías”, que permanecen desconectadas entre ellas, carecen de vías transversales y tienen técnicamente la mitad de población que la manzana. Indirectamente, dicho terreno aleja del centro ambas ramas del camino antiguo, provoca el agrandamiento del radio urbano creando zonas intermedias no ciudadanas (galerías) que debilitan el financiamiento (frecuencia) del sistema de movilización y aleja las poblaciones nuevas de alta densidad. Éstas surgen entonces, como otros tantos obstáculos, con una estructura interna sin relación con la traza general. Al mismo tiempo dichas poblaciones, por distancia, o quedan sin centro o crearán en el futuro “poli-centros” que debilitarán el centro principal de vida pública. En ese caso, la totalidad del sistema tendería a una desconcentración que impediría a la ciudad aprovechar la potencia de su población para captar nuevas relaciones ciudadanas basadas en la cantidad. (vida pueblerina).&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0027_027.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0027_027.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;4	Resumen La nueva magnitud del "ir"  y en el especial el transporte "puerta a puerta" que relaciona sin trasbordo cualquier punto con otro, al ser puesto a disposición de cualquier vecino, rompe el antiguo concepto de limite urbano. La traza (del "estar" antiguo) que antes excluía de la vida ciudadana a todo aquel que no se inscribiera en su geometría, pasa a ser sustituida por un "sistema o red" de puntos y relaciones fundado en aquella nueva magnitud. De modo que cualquier punto que logre incorporarse a esa red, según su propia capacidad de "ir", tiene en potencia la posibilidad de inscribirse en la vida ciudadana. Así, el lugar de estar "permanente" dado por el dibujo de una traza, viene a ser sustituido por la "posibilidad de lugar", o sea, una potencialidad que se extiende sin limite visible y que solo se actualiza en sus diferentes escalas según el libre juego, fugaz y cambiante, de la lucha que entablan los puntos entre si para captar nuevas relaciones urbanísticas. La nueva magnitud del "ir" trae, por lo tanto, no sólo la inestabilidad y movilidad del limite, sino - con ello - simultáneamente un cambio en la noción de  unidad y forma de la ciudad y la región. En Quillota se observa que dichos cambios de magnitud abarcan cuatro escalas distintas: a.	Escala interna de Quillota. El limite urbano deja de ser una referencia valida para determinar la "forma" de la ciudad en su conjunto (#1). De aquí que los planes de urbanismo basados en reglamentar una forma total fija (una nueva traza urbana) pronto son trascendidos por el peso  de los hechos que trae la nueva magnitud de "ir". b.	Escala externa de Quillota en su relación con Calera. Las que eran antes dos ciudades con su propia autonomía administrativa y funcional, tienden ahora a constituirse en una solo ciudad. En el actual periodo de transición, marcado por ese paso de dos ciudades a una ciudad, la "galería" que las une se divide en 3 partes:  una próxima a Quillota, en que el antiguo "estar del trabajo" pierde su productividad y se refugia en un estar ciudadano sin estructura de tal, con lo cual pierde su forma arquitectónica  (#3); otra que sigue incorporada al orden del campo y acrecienta su producción;  finalmente otra más, más o menos "indiferente" que nunca ha tenido una fisonomía muy definida, próxima a Calera. La creciente union entre ambas ciudades, es asumida por una sola calle, la "calle larga", angosta y tortuosa. c.	Escala externa de Quillota en su relación con el campo. El campo de la localidad de Quillota pasa de un orden antiguo de fundos extensos, a un orden nuevo de parcelas, cuya pequeña dimensión es rentable gracias a las alta productividad de la tierra explotable intensivamente (#4). Es el "estar del trabajo" semejante al de la antigua "galería", que en el orden nuevo se ha aplicado a toda la superficie plana cultivable. Como antaño, la casa de la parcela es un modelo ciudadano (un "chalet"); numerosos propietarios son de origen extranjero. El nuevo orden del trabajo trae la tecnología y la información tecnológica que conecta a los agricultores con California y otra regiones del mundo. La nueva magnitud del "ir" vincula directamente la vida del trabajo del campo con Valparaíso y Santiago. Igualmente sucede con la vida social de los agricultores. En sus principales relaciones, pues, el campo de la localidad "se fuga" de Quillota. La ciudad aparece casi marginada de su localidad, la cual se ha integrado a las dos ciudades que ahora polarizan el valle: Valparaíso y Santiago. En un periodo de tiempo que se compara con el crecimiento de Valparaíso, Quillota ha pasado de ser cabecera de región a sólo constituir un mínimo servicio regional(#5).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;d.	Escala externa de Quillota en su relación internacional. Al trazar Valparaíso la conexión internacional con Mendoza, Quillota - situada solo a 45min de Valparaíso- carece de significación como ciudad de paso, dentro de  la nueva magnitud del "ir". Resulta entonces excluida como punto de detención. Por otra parte, la autopista opera como un puente que no toca la tierra sino en puntos distanciados, verdaderas puertas que aseguran la continuidad del tránsito pesado (mucha inercia) eludiendo los centros urbanos intermedios. Ello determina la existencia de un doble sistema de caminos, puesto que "el troncal" antiguo queda destinado de hecho, al tránsito de recolección, que se justifica y financia atravesando centros urbanos. Esa es la nueva escala de Quillota como ciudad de paso.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0029_029.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0029_029.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Si se excluye de la representación la red ferroviaria (poco vigente) y de la autopista-puente  solo se indican sus "puertas", aparece la lógica estricta de la "red de recolección" que regula el orden antiguo del campo y muestra a Calera y Quillota como ciudades de paso de esa red.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se observa que el camino troncal recolecta todo el sector y que a cada camino de penetración oriente-poniente corresponde un núcleo de mayor densidad de vías en traza de manzana, es decir, un intento ciudadano. Un camino de circunvalación recolecta los bordes de mayor producción y -en el orden antiguo- el circuito se cierra en las estaciones ferroviarias de La Cruz y Quillota. (#) Hoy, las "puertas" de la autopista sustituyen a la estación.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La zona de mejor clima y mayor producción, queda señalada por la tendencia a una mayor subdivisión de la tierra y mayor densidad de vías. (ver plano anterior). La interferencia de esta zona de mejor clima con el camino troncal, explica que los núcleos  1 y 2 sostengan aún una creciente producción y permanezcan como "estar del trabajo"; mientras, al mismo tiempo, la explotación agrícola de las parcelas situadas entre el núcleo 3 y Quillota, no han podido resistir la subdivisión de la tierra de peor clima, transfiriéndose entonces a un "estar ciudadano" degradado, que se apoya en la "capacidad de ir" de la calle larga. Por lo tanto, la expansión de la red ciudadana sobre la "galería" se produce por la complementación de un desequilibrio: por una parte, el debilitamiento del orden campesino y por otra, el poder generador del "ir" que aquí se ejerce por la fuerte tendencia a la unidad entre Quillota y Calera, basada en la nueva magnitud del "ir".&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta situación hace pensar que, de no mediar un salto que intensifique la productividad en el "estar del trabajo"  “1”, “2”, “7” y “8”, y subdivisión que le es connatural puede servir de causa para que la creciente intensidad del "ir" entre Quillota y Calera, genere y propague allí también un "estar ciudadano", complementando así la unión entre Calera y Quillota. Tal posibilidad se acrecienta por el hecho que la "galería" no es una sola calle, tiene un "espesor" (no indicado en el esquema: ver plano anterior) que alcanza a dos y hasta tres calles paralelas, tortuosas y bloqueadas por el ferrocarril, que forman bolsones son continuidad del cultivo. Si la ciudad avanzara por esa franja, se aislaría el sector II del III, multiplicando el proceso de fraccionamiento de la superficie cultivable original (elemento natural)  lo cual parece marcar el primer paso del debilitamiento del orden del campo: la perdida de continuidad de la superficie.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No se ha estudiado el orden nuevo del campo, pero puede observarse que el trabajo del campo no ha sido llevado a su extremo y prevalece la traza del orden antiguo. La nueva magnitud del "ir" ha abierto relaciones internacionales que están a escala de las potencialidades de productividad del valle. Pero para conquistar tales relaciones, el orden nuevo del trabajo exige dar acceso generalizado a una alta tecnología de explotación,  esto es, constituir el campo en una fabrica, cada uno de cuyos elementos se establecen en función de alcanzar el límite de productividad (calidad-cantidad) ofrecido por la potencialidad del valle en su conjunto. Tal posibilidad existe en el valle, cuyas condiciones se comparan y pueden alcanzar las formas de trabajo equivalentes a California. Dicho "extremo" del trabajo -ahora como antes- daría su figura "urbanística" al campo y con ello, su figura y límite a la ciudad.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0031_031.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0031_031.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;•	Segundo Signo&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El cambio de magnitud que trae el orden nuevo, termina con la antigua relación de "vecindad" que existía entre el orden abstracto de la ciudad y el orden natural, pasando en cambio a configurarse un nuevo modo de relación de la ciudad - que podríamos llamar de posesión o conveniencia, o continuidad con los "elementos" naturales del valle: la superficie, la montaña, el cerro, el río, el árbol.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La superficie del valle y el orden del campo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En el orden del campo, la nueva relación se traduce a una visión científica de la naturaleza, dentro de la cual la obra artificial pretende identificase y adecuarse lo más íntimamente posible con los mecanismos internos de los ciclos naturales descubiertos por la ciencia (#). La obra artificial que da forma a este orden campesino, se lanza entonces a "reconstruir" la naturaleza para gobernar y utilizar en un ciclo regular, lo que ella es en lo fortuito e irregular. La obra artificial de la explotación agrícola entonces -a diferencia del orden antiguo- reconstruye un ámbito completo, cerrado -un "urbanismo" del campo- destinado a gobernar cada uno de los factores o propiedades que intervienen tanto en aquel ciclo de pleno desarrollo de la especie como en las labores necesarias para cultivarla. De aquí que cualquier interrupción ajena al orden del campo que rompa aquella homogeneidad, (incluyendo en ello la continuidad de la  superficie) va a constituir un factor de desorden. Tal relación con la naturaleza, crea una geometría estricta fundada en la economía natural, que tiende por lo tanto a hacer del campo un mundo autónomo, específico, sin interferencias, cuyo espacio va a diferenciarse radicalmente del que pertenece a la casa. Por eso, en el "estar del trabajo" la superficie densamente cultivada comienza en la arista misma en que termina el muro de la casa, y en el borde mismo del camino de acceso de las máquinas. En el espíritu de lo homogéneo, no hay cabida para "alrededores", ni para espacios intermedios, ni para superficies sobrantes sin destino. Y si el orden del campo se extremará, este misma forma de espacio autónomo y bordes nítidos se aplicaría a la relación del campo con la ciudad.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0032_032.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0032_032.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Esquema del concepto que trae para la superficie del valle, la nueva relación de "posesión" de la naturaleza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;a.	La traza del orden de la ciudad y del orden del campo incluye la posesión de los "elementos" naturales, para sobrepasar -con su nuevo poder de acción- los "accidentes" naturales. •	El río separa el orden del campo del orden de la ciudad. •	El borde nítido que marca el límite de la superficie del campo, coincide con lo inamovible del borde natural: el río y la montaña. b.	Lo homogéneo, requerido por la reconstrucción artificial de la naturaleza, proviene del trabajo primordial del valle -el campo- y no de la vida ciudadana. Lo homogéneo da su figura a los elementos del "urbanismo" del campo:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El río: •	El río se urbaniza en sus dos riberas por el "ir" de paso, en sus dos formas: la recolección y el tráfico cordillera océano. Presencia de lo homogéneo en la forma del río. La urbanización del río de flujo irregular; trae la regularización del riego: homogeneidad del agua.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La superficie: •	La mayor superficie y la mejor calidad de los terrenos se dedican por entero al cultivo: homogeneidad y continuidad del superficie. La ciudad se ubica en lo accidentado de menor calidad. •	El camino de penetración de la superficie forma una "traza"  que admite un acceso homogéneo a todos sus lugares; continuidad y rapidez del camino pavimentado: homogeneidad del vehículo&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El árbol: •	El árbol regado resume la economía natural: él, hace con el clima (la cruz) lo que la urbanización hace con el río: regulariza el clima que le es más favorable a su desarrollo, y afianza así la potencia del orden del campo.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0033_033.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0033_033.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;•	Aquí hay un extremo en la "reconstrucción" de la naturaleza. Las condiciones de clima son adversas al producto. Aparece así la  versatilidad de los limites regionales permitida por la magnitud del orden nuevo. Si la potencia de las relaciones es suficiente, el lugar modifica su vocación, lo cual puede lograr introduciéndose en el interior de las leyes que regulan el ciclo natural. •	La "reconstrucción" del ámbito natural hace comparecer la homogeneidad en que se basa su cálculo. •	La instalación que se ve al centro, muestra que no siempre la ciudad puede prever que los centros de elaboración agrícola se  radiquen en  ella, como lo anhelan los planes de urbanismo al pensar la relación ciudad-campo. El orden  del campo -una fabrica- pueden crear donde quiera sus centros. Esto es parte también de la nueva magnitud del "ir".&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0034_034.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0034_034.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;•	El nuevo orden del campo trae también la homogeneidad y continuidad de la superficie. Tal homogeneidad adquirirá una forma u otra según el cultivo, pero siempre estará presente en el orden nuevo del campo. •	El mundo autónomo y específico en el orden nuevo del campo, termina con los "alrededores" y los espacios intermedios. El campo "excluye" a la casa y la asila en su propio estar creando un borde neto. •	Lo mismo ocurre con el camino. •	Aquí también comparece -en otra forma- cómo lo específico del orden nuevo del campo termina con los alrededores. La casa y las instalaciones se encajan en un mínimo de superficie geométricamente regular, en donde todas las casas caben al  justo&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0035_035.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0035_035.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;El cerro, el árbol y el agua (el río)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;a.	La nueva relación con la naturaleza genera el impulso de incorporar el cerro Mayaca a la ciudad. El orden nuevo no soporta la vecindad inútil  del cerro. Para poseerlo, recurre  a convertirlo en un parque, vale decir, en un "elemento urbano"  que no se incluía en la concepción de la traza de manzana española antigua (#) El cerro Mayaca no escapa a ese impulso, esa tradición y esa condición. Pero los nuevos planes de urbanismo solo "programan" la destinación de una zona funcional "parque", y al hacerlo, rodean el cerro-parque con un anillo de circunvalación. Sin embargo, ningún "elemento urbano", vale decir, una forma capaz de orientar y dar figura a la ciudad, puede surgir de una "programación"; al contrario, el elemento se basa -como la calle del orden antiguo- en una forma arquitectónica  particular. Por esta razón, la propia programación  "a-isla" al cerro de sus proyecciones ciudadanas y lo inútil del cerro vacío permanece igual en lo inútil del cerro arbolado, tal como ocurre en numerosas ciudades del valle central, donde el  cerro -convertido en objeto- es excluido del orden urbano, subsistiendo sólo como testimonio de un anhelo y no como realización efectiva, capaz de modificar la estructura de la ciudad en función a una nueva relación con la naturaleza.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Quillota se incorpora así, casi con 100 años de atraso, a un movimiento de creación de parques que aparecen en Chile a fines del ciglo pasado y llega rodeado de un aura de hacer de la casa más casa y la ciudad más ciudad; probablemente esto se vincula a la actividad de Gay y a la influencia francesa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Testimonio de este movimiento son los cerros-atalaya del orden antiguo, en un gran  numero de ciudades grandes y chicas del valle central, que se arborizan al mismo tiempo que se sacralizan o monumentalizan;  por ejemplo, Santiago, Curicó, Talca, Concepción, etc.; simultáneamente sobreviene una transformación de la casa de campo y de casas principales de la ciudad, a las cuales se incorpora el lujo natural de un "parque exótico", un nuevo elemento que antes no existía: por ejemplo, Parque Cousiño, Parque Macúl, Santa Rita, Parque de Lota, Quinta Vergara, Quinta Rioja, etc... y numerosas casas de campo por todas partes.  Probablemente pertenece a ese momento el Parque San Isidro en Quillota.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sin embargo, comparado con el orden antiguo, la debilidad del urbanismo actual -en Chile- se debe a su incapacidad de crear  "elementos urbanos" que dan orientación y figura a la ciudad, especialmente en los casos en que tales elementos no se inscriben en la nueva magnitud del "ir".  En virtud de la traza, en el orden antiguo, dichos elementos se generan automáticamente con la obra de los vecinos; en el nuevo, se generarían a partir de una organización pública común, la cual sin embargo no posee la fuerza que significa. Por esta razón, los nuevos "elementos urbanos" solo aparecen gracias a un azar histórico, utilizando terrenos sobrantes que no cuestan nada  y permiten poner en ejecución los conceptos que los arquitectos han creado. Por eso, la Alameda de Santiago sigue el curso del lecho vacío del Mapocho;  El parque Forestal nace de la canalización del río; el camino turístico de Con-Con, de las obras abandonadas del ferrocarril; el Parque Cousiño, de la donación de un rico. Y al revés, el Parque del Sporting se pierde hoy, porque los propietarios de un bien de la ciudad deciden lotearlo y venderlo.(#2)&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0036_036.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0036_036.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;b.	La nueva relación con la naturaleza termina con el sistema de canales de irrigación del interior de las manzanas. Aparece la cañería de agua potable que los sustituye y con ello, desaparece la relación de "vecindad" con el río que establecía el orden antiguo. La higiene y el confort del agua potable de cañería, pueden ser vistos como formas de la nueva relación con la naturaleza. (#) •	Al eliminarse el canal, muere el árbol que ocupaba el centro de la manzana y al mismo tiempo, deja de ser vigente la concepción interna del "estar" antiguo. Paradojalmente, pues, la nueva relación con la naturaleza termina con el árbol, "elemento" esencial del orden natural para Quillota; el interior del sitio se degrada entonces como extensión sin destino y las autoridades piensan en un "parque", el cual agrupa al árbol en un elemento urbano autónomo, ajeno a la traza. En el tránsito entre el orden antiguo y el  nuevo, no hay -en este caso- "convivencia". El orden nuevo desarticula al antiguo y se produce lo in-forme. (Dado que el agua ahora es un "producto", solo los más ricos construyen pequeños jardines interiores, los cuales sin embargo no alcanzan protección urbana).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;(#) Todo hace pensar que ese naturalismo del orden nuevo, al aplicarse al  trabajo, hace aparecer visible el artificio tecnológico que lo anula, y lo hace desaparecer el hecho natural visible que lo provoca. Se produce así la paradoja de que la posesión de la naturaleza llegue a una forma que separa a ésta de lo sensible. Así, en lo que se llamaría el "confort" -anulación o economía del trabajo de la casa o la ciudad- el agua desaparece de la vista cuando la cañería y la secuencia de sistemas y artefactos que la complementan, sustituye al canal antiguo. Al mismo tiempo, es esa reconstrucción interna del ciclo natural, propia de la nueva relación con la naturaleza, la que no sólo genera los sistemas de manipulación del agua, sino que modifica también el agua misma, en busca de la higiene. •	En el manejo del agua, la cañería, al incorporar por ejemplo la presión como  "propiedad" del ciclo del agua, permite que el "camino del Agua" pueda trazarse tridimensionalmente en el espacio en cualquier sentido, venciendo así al canal, que sólo logra desplazamientos en el plano. Si a esto se  agrega que lo hermético del ducto termina con la "vecindad" del agua otorgando nuevo grado de disponibilidad para la asociación de lugares de la casa, se tiene que nueva relación con la naturaleza  -en lo concierne al agua en la ciudad- consigue la libertad de forma en la tridimensionalidad del espacio. •	El agua, don gratuito y disponible, como el aire para la vida en el orden antiguo, en el orden nuevo es elaborada en sus propiedades, en función de la higiene, transformándola en un "producto" administrado, medido y pagado.  Dicha elaboración termina en "una solo agua" capaz de satisfacer todas los requerimientos de la casa (homogeneidad).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero en el orden antiguo, el canal también tenía su higiene. Probablemente existía una doble red de acequias que atravesaban las manzanas: una "limpia" que servía de fuentes, y una "sucia", de evacuación. La  limpia aporta las aguas para la comida (se hierve al cocinar) y las que requieren el aseo y el lavado de la ropa. La tierra que arrastra el agua, se decanta en grandes tinas de madera situadas en el patio de servicio, agregándole hojas de tuna. El agua para beber se depura en filtros de piedra; o se trae semanalmente en pequeños barriles desde una vertiente; o se extrae de pozo cuando, como en Quillota, hay napa subterránea próxima.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El baño, el bidet y el lavatorio son identificados como objetos o muebles transportables porque no hay noción de un gesto que una el cuerpo a un artefacto, y se usan entonces en el dormitorio-pieza, espacio extensivo y no especifico. La manipulación del agua es un inmenso trabajo que marca la estructura y la vida de la casa, el cual se realiza normalmente porque hay muchos brazos: el agua se  transporta en baldes desde el canal a la tina y desde la tina a los artefactos en cada pieza. El agua "usada" sigue el mismo método. El mueble-excusado,  alejado del estar, está sobre la acequia sucia. Desde  la acequia limpia, se desprende un derrame que sirve para regar el sitio,  concebido extensivamente como un pedacito de campo, oculto por el muro edificado de la calle.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El centro de la manzana y el interior de la casa se estructura sólo en las dos dimensiones de la "vecindad"  del agua, con sus acequias, árboles y hortalizas, patio de servicio con baldes y tinas que se desparraman desde la cocina, mientras lo representativo de la casa se vincula al borde-fachada de la manzana y a lo ciudadano de la calle, el salón, el zaguán, el corredor. El interior del sitio no es "productivo-económico", sino una abundancia y calidad que son parte de la dignidad y autonomía en la preponderancia del "estar". La higiene de los antiguos, elabora entonces varias aguas: el agua descantada, el agua filtrada, el agua hervida, el agua usada y el agua "natural" de riego.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0037_037.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0037_037.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;°  Tercer Signo:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El orden nuevo trae una nueva concepción del espacio, la cual en su aplicación al caso de Quillota, cristaliza principalmente en los conceptos de "espacio mínimo" y "ciudad jardín". Pero estos conceptos, al sustituir al orden antiguo, llegan sin embargo como formas bastardizada (#1) y no en su forma extrema, resultando por lo tanto incapaces de asentar en ellos un orden nuevo para la ciudad. El concepto de "ciudad jardín" piensa la ciudad como conjunto de casas aisladas. Al aplicarse en Quillota, dicho concepto rompe la "arquitectura del muro" de la calle. Con ello se destruye el fundamento del orden ciudadano antiguo, puesto que pierde su forma arquitectónica el elemento urbano que sostiene la capacidad de abstracción de la ciudad. A raíz de tal ruptura, que termina en una calle destacada, se hace presente en el espacio de la ciudad un creciente “descampado”, un estado de tránsito "in-forme". Las nuevas casas, demasiado pequeñas -objetos específicos- son incapaces de abarcar lo extensivo del sitio antiguo, o dejan traslucir los fondos de manzana antes ocultos, cuyos terrenos han perdido sus árboles y patios, a lo cual contribuyen también la demolición del terremoto. El ámbito abstracto de un orden ciudadano tiende pues a desaparecer, para convertirse en cambio en un mero ámbito "natural" neutro, cuya valoración  se basa primordialmente en ofrecer "la posibilidad de sitio" (#2) para construir.  En este sentido es "natural", y ofrece una débil competencia a la posibilidad, también "natural", ofrecida por los terrenos vecinos del campo, así la ciudad se extiende sobre éste, en el mero construir. Pero la ciudad se convierte también en "natural" porque la eliminación del muro hace comparecer y pasar a una naturaleza sin artificios sobre la estructura urbana, no solo en la calle, sino en el centro de la ciudad antigua: la plaza.&lt;/p&gt;
&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0038_038.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0038_038.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;Falta por terminar: •	Tercer Signo: Orden nuevo trae una nueva concepción del espacio: " el espacio mínimo" y la ciudad jardín, que rompe la arquitectura de la calle y, por lo tanto la capacidad de abstracción de la ciudad antigua. Quillota vive de paso, que al mínimo tiempo la "des-arquitecturiza" de elemento urbano. (pérdida de forma) (la plaza - la calle)&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;•	Cuarto Signo: &lt;strong&gt; Orden nuevo trae un "crecimiento" físico de la ciudad. Es un punto no estudiado, que al estudio le interesaría por cuanto es una manifestación (comparativa dentro de un urbanismo de relaciones) de la potencia  o fuerza de la ciudad para emprender las obras que se han encargado. Esta potencia o fuerza interviene en la forma arquitectónica delimitando la magnitud de obra del presente (alcalde). &lt;/strong&gt;En el "crecimiento" de la ciudad están las 4 formas de crecimiento y renovación Quillota hasta el momento ostenta una. Esa forma rompe la continuidad de la traza, "descentra" la ciudad. * El crecimiento de Quillota se da paralelo a un crecimiento general, que densifica y trae la vida de la ciudad a la cantidad. La conquista de relaciones urbanísticas es con la cantidad, signo del nuevo orden ciudadano. Al mismo tiempo, trae una calidad especial de gente: el callampero, y el jubilado, los que no xxx lugar porque no tiene trabajo. Al final: Proposición.&lt;/p&gt;</text>
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&lt;div style="margin:-70px -50px 0 -50px;padding:20px;"&gt;&lt;div style="display:flex;margin-bottom:20px;"&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0001_001.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0001_001.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0002_002.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0002_002.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="display:flex;margin-bottom:20px;"&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0003_003.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0003_003.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0004_004.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0004_004.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="display:flex;margin-bottom:20px;"&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0005_005.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0005_005.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0006_006.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0006_006.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="display:flex;margin-bottom:20px;"&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0007_007.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0007_007.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0008_009.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0008_009.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="display:flex;margin-bottom:20px;"&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0009_010a.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0009_010a.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0010_011.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0010_011.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="display:flex;margin-bottom:20px;"&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0011_012.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0011_012.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0012_013.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0012_013.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="display:flex;margin-bottom:20px;"&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0013_014.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0013_014.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0014_014a.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0014_014a.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="display:flex;margin-bottom:20px;"&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0015_015.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0015_015.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0016_016.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0016_016.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="display:flex;margin-bottom:20px;"&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0017_017.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0017_017.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0018_018.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0018_018.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="display:flex;margin-bottom:20px;"&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0019_019.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0019_019.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0020_020.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0020_020.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="display:flex;margin-bottom:20px;"&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0021_021.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0021_021.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0022_022.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0022_022.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="display:flex;margin-bottom:20px;"&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0023_023.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0023_023.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0024_024.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0024_024.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="display:flex;margin-bottom:20px;"&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0025_025.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0025_025.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0026_026.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0026_026.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="display:flex;margin-bottom:20px;"&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0027_027.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0027_027.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0028_028.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0028_028.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="display:flex;margin-bottom:20px;"&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0029_029.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0029_029.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0030_030.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0030_030.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="display:flex;margin-bottom:20px;"&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0031_031.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0031_031.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0032_032.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0032_032.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="display:flex;margin-bottom:20px;"&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0033_033.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0033_033.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0034_034.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0034_034.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="display:flex;margin-bottom:20px;"&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0035_035.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0035_035.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0036_036.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0036_036.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
&lt;div style="display:flex;margin-bottom:0;"&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0037_037.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0037_037.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="width:50%;"&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0038_038.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/carpeta/0038_038.jpg" style="width:100%;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;</text>
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                <text>&lt;p&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/quillota/portada-quillota.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Encargo y Formulación&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El presente estudio y proposición fue encargado por la Ilustre Municipalidad de Quillota en el año 1981, a un grupo de profesores de la Escuela de Arquitectura de la U.C.V. La formulación del encargo consistió en definir el uso y destino del Cerro Mayaca, cerro ubicado en el centro mismo de la ciudad y hoy convertido en suburbio.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Proposición&lt;/strong&gt; Una parte importante de la proposición arquitectónica de este proyecto crea un "elemento urbano" con el río Aconcagua. Elemento que además permite mejorar y originar una infraestructura de riego para una gran extensión del valle agrícola de Quillota. Esto llevó a los arquitectos a trabajar en conjunto con un grupo de ingenieros hidráulicos, relación de trabajo y oficio que aparece en esta publicación. Detrás del cerro y a orillas del río, se propone un "elemento urbano" que dé un giro y un volcamiento de Ia ciudad hasta este desconocido que oculta. El paso del río Aconcagua, hito de "las grandes configuraciones continentales, el océano y Ia cordillera (ver fundamentos). "La vida de Ia ciudad esta en el 'ir' y no en el 'estar'. " (Ver fundamentos.) Proposición de una autopista por el borde del rio, para incorporarlo a Ia ciudad en el "ir" cotidiano y una autopista transversal por el lado sur del cerro: Boco-La Palma. Autopistas que retuerzan y descongestionan Ia traza actual.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Conexión entre Ia Plaza ("Io público y excepcional de Ia ciudad") y el nuevo "elemento urbano" a través de una calle diagonal y una avenida por Ia montura del cerro. Que coexistan el "orden antiguo" y "el orden nuevo".&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La proposición establece no despoblar el cerro, aun tratándose de una instalación de emergencia, sino incorporar el cerro a Ia ciudad a través del habitar. Los nuevos "elementos urbanos" deben darle una proyección ciudadana, que necesariamente reforzará Ia plusvalía de los terrenos, para paulatinamente mejorar Ia urbanización y Ia construcción definitiva de sus casas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La proposición consulta Ia creación de un embalse de 820 metros de largo por 60 metros de ancho, que se puede utilizar como cancha de boga y en su parte inicial como zona de baños. El embalse permite mejorar y asegurar Ia captación de los canales San Pedro y Marfán, que sirven a una muy importante zona de riego, tanto por su extensión como por Ia alta productividad de los cultivos que en ella se realizan.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El material proveniente de Ia excavación dei embalse, en parte se utilizará para construir un muro o pretil de borde y el resto se depositará en el costado izquierdo de él, rellenando y emparejando el terreno actualmente existente de modo de constituir una plataforma para el programa arquitectónico.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El borde externo dei estanque deberá protegerse de los efectos de socavación y erosión del río mediante enrocados de 500 kg de peso y las dimensiones y altura del mismo deberán ser suficientes como para no ser alcanzados por el nivel de agua en crecida para período de retorno 1:7 años (1.500 m3/s) y también como para poder mantener un nivel estable dentro del estanque. Inicialmente se analizó una solución en Ia cual se dispuso el comportamiento del muro del estanque a cotas tales que las aguas del río Aconcagua para una crecida de un período de retorno 1:200 años no Io sobrepasaran. El caudal correspondiente en este caso es de 4.040 m3/s. Dicha solución fue descartada, porque el pretil alcanzaba alturas que sobrepasaban el nivel fijado por Ia proposición arquitectónica (ocultamiento dei río y el valle). Para evitar daños al embalse en caso de crecidas superiores a 1.500 m3/s se diseñó una zona de 200 m en Ia parte final, para evacuar el cauda! de las crecidas de gasto mayor a Io calculado, que pudieran penetrar por aguas arriba dei embalse. Este tramo de 200 m está diseñado a una cota de 126,50, en estas condiciones se inundará Ia plataforma de terreno al oriente del embalse, las que podrán ser evacuadas por esta zona. La cota del espejo de agua dentro dei embalse es de 123,00&lt;/p&gt;</text>
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                <text>&lt;p&gt;&lt;strong&gt;ARQUITECTOS&lt;/strong&gt;&lt;br&gt;Arturo Baeza&lt;br&gt;José Vial&lt;br&gt;Justo Uribe&lt;br&gt;Boris Ivelic&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;INGENIEROS HIDRÁULICOS&lt;/strong&gt;&lt;br&gt;Carlos Andreani&lt;br&gt;Lincoln Alvarado&lt;br&gt;Roberto Araya&lt;/p&gt;</text>
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                <text>&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/el-pozo/Pozo3.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/el-pozo/Pozo3.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;NOTAS CONSTRUCTIVAS&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pozo para albergar una escultura de Claudio Girola en homenaje a Ximena Amunategui. Ciudad Abierta&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;a) El pasaje excavado y el pozo fue realizado por un obrero según las instrucciones del escultor, indicadas en el terreno mismo. De modo que la obra no fue realizada con planos. El terreno excesivamente blando en profundidad (gran proporción de arena con un poco de arcilla) no resiste cortes verticales como los realizados. Por tratarse de un fondo de quebrada hay escurrimientos que reblandecen aún más el material, especialmente duran telas lluvias.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;b) No obstante lo anterior, la cualidad del vacío ejecutado por el escultor lo daba la tierra. Por consiguiente, en una primera fase de trabajos, se trató de orientar las obras de modo de conservar la forma en la fragilidad de la tierra. (fig. )&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;c) Pero pronto, durante la construcción de las primeras obras, y con la llegada de las primeras lluvias, el paramento vertical se derrumbó en varios sectores del pasaje. El derrumbamiento ocurre por giro y deslizamientos en forma de bóveda; comienza en la parte baja del corte y termina en la parte más rígida de la superficie. (fig. ) hasta alcanzar la gradiente propia de ese terreno.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;d) Lo anterior demostró que el propósito formal no coincidía con la capacidad formal del material, Para conservar la obra, ¿se podría modificar el propósito formal en función a la capacidad formal del material? En este caso, juzgamos que no, porque se perdería la figura de la obra.&lt;/p&gt;</text>
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                <text>&lt;div&gt;&lt;a href="https://josevial.cl/fotos/obras/el-pozo/Pozo2.jpg" class="glightbox" style="display:block;line-height:0;"&gt;&lt;img src="https://josevial.cl/fotos/obras/el-pozo/Pozo2.jpg" style="width:430px;display:block;"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;NOTAS ARQUITECTÓNICAS ACERCA DEL POZO&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Pozo para albergar una escultura de Claudio Girola en homenaje a Ximena Amunategui. Ciudad Abierta&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El "Pozo", a primera vista, es una obra de arquitectura: una de tantas excavaciones fundadas en una orientación capaz de crear un lugar. Se ingresa y, aparentemente , se llega. Pero, a raíz de una "Phalène", esta obra se instaura como un trabajo de escultura. Este quiebre entre lo "a primera vista" y su origen, es lo que hay que seguir. Lo que sigue, es la facturación de la obra. Facturación que sigue la línea, imprevisible en su dirección, de esa fisura que se ha abierto desde el comienzo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esto trae, por lo tanto, un actuar "en contra" de lo a primera vista. Pero no sin la vista. Más bien, sólo con la vista, porque lo a primera vista es un molde mental interior. Y ese molde tiene ahora una fisura. Equilibrarse, entonces, sólo con la vista en la línea. Equilibrio inestable: porque si se piensa mucho en busca de una orientación, esa fuerza borra el trazo de la línea; si no se piensa nada, la vista se extravía y llega a la pura construcción.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero ahora hay que mirar hacia atrás -aún a medio camino y a riesgo de convertirse en estatua de sal- para "saber" lo que está sucediendo. ¿Puede detenerse el salto que hay entre el fundamento y la forma finiquitada para saber cuán es el salto? Aparentemente no. Pero aparentemente ahora, hay que hacer eso: Claudio guía y él lo pide.&lt;/p&gt;
&lt;h3&gt;Una primera referencia de Claudio (que me es dada)&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;Él, como escultor, ha hecho un tajo en ángulo en la tierra de la pendiente, que termina en un cubo excavado. ¿Termina?: para mi, no. Eso sería aceptar una secuencia, una sucesión de la marcha, o una valoración jerárquica del espacio por sus nominaciones convencionales: corredor y término en una abertura donde hay detención, o un estar. No a eso. Aquí hay un espacio que "es", en el disimulo de lo convencional, y "puede ser" en cualquiera de sus momentos.&lt;/p&gt;
&lt;h3&gt;Corolario (las condiciones del coro)&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;Para descubrir lo que "es" por la forma, nada de lo que es dado en lo inicial debe ser tocado. Por eso, No a la creación de otros lugares; No a ideas que "desarrollan" lo inicial; No a otros partícipes que los que concilió la phalene y la guía de Claudio. Tantos "no", intentan descubrir un límite y, en ese sentido, son otros tantos "si".&lt;/p&gt;
&lt;h3&gt;Una segunda referencia de Claudio (que no me es dada)&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;Claudio, como escultor, ha realizado un primer gesto: la excavación ejecutada en la pura tierra. Viene a continuación uno segundo, que él le pide a los arquitectos; lograr que lo excavado no se destruya por la intemperie; esto -él dice- es obra de "arte" y no mera construcción.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En lo que me concierne a mí, esta segunda fase debe ser una "metamorfosis" de lo dado, pero no una transformación. Hay un tercer momento: sobre lo ejecutado, una vez terminado y barrido, Claudio finiquitará su escultura. Estamos ahora en el segundo momento. Ni los arquitectos ni el escultor saben lo que sigue. Él guia, pero desde los primeros momentos se han intercalado los arquitectos: con la tierra de la excavación se formaron los montones que rodean al "pozo". ### Una tercera referencia de Claudio (elegida por mí, ahora) Claudio, en el "seminario del ámbito", refiriéndose al "bloque" dice: "Hay una imposición del bloque ante uno, erguido. No se yergue un vacío, sino que se yergue lo lleno". Para mí: ¿Puede verse el pozo como un intento en que se yergue un vacío? ### Una cuarta referencia de Claudio (elegida por mí, ahora) Claudio dice -versión mía- que hay una "identidad" común a la escultura, como objeto, que se infiltra en todo lo realizado hasta hoy y, aún, en lo que él mismo realiza. El "pozo", en cuanto realización escultórica -o sea, sin salirse de ella- intenta abandonar el apoyo que representa esa identidad común. No me corresponde a mí, explicar o explicarme la significación de todo esto, que es dicho desde la interioridad misma de la escultura.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El "pozo" "natural" no tiene elevación. Esto que parece obvio en un pozo, no lo es tanto. Porque todo pozo artificial tiene elevación. Esa elevación es la que lo hace verdaderamente pozo. Los croquis de la excavación, me muestran que un hoyo no es un pozo: es una mera interrupción, un accidente, que aún rechaza, en la dulzura de la quebrada que se retira del esplendor de lo natural que se nos (...) antes. Esto me hizo ver que la elevación que dá la presencia del pozo, y lo enclava en el espacio, es la superficie, que él genera en el juego de los opuestos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Talvez una fachada es el juego de los opuestos con su vecina; o más bien, el juego de los opuestos con el vacío que la rodea por todas partes y la señala como cuerpo, elaborada y trabajada, lo que le da existencia. Aquí, es el vacío el que anhela cobrar existencia, elaborada y trabajada, y salir del hoyo. Como no puedo esculpir el vacío, es lo corpóreo que lo rodea por todas partes lo que debe ser trabajado: el suelo, siempre que cobre existencia como "ilimitado".&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La quebrada, el lugar del "pozo" es un recogimiento. Por eso la antigua capilla estaba aquí, al borde, atando el esplendor de la planicie u el mar, a la hondonada sin viento y oculta. A la quebrada se llega, siempre, con ese esplendor a cuestas, desde arriba. Y entonces, desde el borde hacia el interior, aunque no se ve el mar, se lo presiente, y hay, entonces, recogimiento, casi un hallazgo. Así, la superficie de la planicie donde comparece la magnitud del mar, hace a la quebrada. Los croquis de la excavación me muestran que un hoyo "natural" no "es" pozo: es un mero accidente que ahún repugna como interrupción en la pendiente suave. Esto me hizo ver lo que arece obvio: un hoyo, un pozo "natural", no tiene elevación. Y aunque parezca extraño, todo pozo "artificial" tiene elevación.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aquí hay un espacio sin "programa", o que "es" en el disimulo de lo convencional y "puede ser" en cualquiera de sus momentos. Por otra parte, en esta, como en toda obra de la ciudad abierta, ha habido un origen -el acto poético- y luego un comienzo. Pero este comienzo, es decir, la excavación que he recibido después que Claudio la ha hecho hacer, poco a poco se ha erigido -en mi- más que en un "comienzo", en un "principio" escultórico formulado de hecho. Con esto quiero decir que lo hecho por Claudio, se constituye en un punto de reparo, una guía para las decisiones de la acción que me corresponde como arquitecto, las cuales en su conjunto, constituyen a su vez un nuevo "comienzo". Obra, pues, con origen, principio y comienzo, Claudio ha sido muy claro en la división de los mencionados momentos de la obra: él se reserva el principio y el término, y encarga a los arquitectos el comienzo. Peso al sospechoso parentesco que esta claridad de Claudio establece entre los arquitectos u el marmolero de Buenos Aires o el Maestro de Villa Alemana, me corresponde señalar cómo ha sido entendida la relación con lo hecho al principio , para dar comienzo a la facturación de la obra.&lt;/p&gt;</text>
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